Cómo funciona el impuesto OASDI y su impacto en tu nómina

  • El impuesto OASDI financia las prestaciones de jubilación, discapacidad y sobrevivencia del Seguro Social en EE. UU.
  • Empleados y empleadores aportan cada uno el 6,2 % hasta un salario máximo anual sujeto a Seguro Social.
  • Los autónomos pagan el 12,4 % de OASDI (más Medicare), pero pueden deducir parte en el impuesto sobre la renta.
  • Los derechos a prestaciones dependen de créditos laborales acumulados, edad de jubilación y situación familiar y médica.

Impuesto OASDI y Seguridad Social

Si alguna vez has mirado con calma tu nómina y te has preguntado por qué tu sueldo neto es bastante menor de lo que esperabas, es muy probable que hayas visto una línea que ponga OASDI, OASDI/EE, Seguro Social o FICA y no te haya quedado nada claro qué significa. Y claro, cuando ves que cada mes se te va una parte nada pequeña del salario, lo mínimo es querer saber a dónde va ese dinero.

En realidad, esas siglas esconden uno de los pilares del sistema de protección social de Estados Unidos. A través de este impuesto se financian prestaciones de jubilación, incapacidad y ayudas para familiares sobrevivientes, entre otros programas. Entender cómo funciona el impuesto OASDI, cuánto pagas, qué tope tiene y qué beneficios genera es clave para saber qué estás financiando hoy y qué puedes llegar a cobrar mañana.

Qué es exactamente el impuesto OASDI

El término OASDI viene del inglés Old-Age, Survivors, and Disability Insurance, que en español se traduce como Seguro de vejez, sobrevivientes e incapacidad. Es el nombre oficial del programa de Seguro Social en Estados Unidos, gestionado por la Administración del Seguro Social (SSA).

Cuando en tu nómina ves OASDI, OASDI/EE o simplemente Seguro Social, estás viendo la parte de tus impuestos sobre la nómina que se destina a financiar las pensiones de jubilación, las prestaciones por discapacidad y las ayudas a familiares de trabajadores fallecidos. Es decir, es un sistema de seguro social contributivo: mientras trabajas, aportas; cuando cumples los requisitos, puedes recibir prestaciones.

En la práctica, el impuesto OASDI forma parte de lo que se conoce como impuestos FICA (Federal Insurance Contributions Act), la Ley Federal de Contribuciones al Seguro. Bajo este paraguas se recaudan dos grandes componentes: OASDI (Seguro Social) y Medicare (seguro sanitario principalmente para mayores de 65 años y ciertas personas con discapacidad).

Para los trabajadores por cuenta propia existe una normativa paralela, la SECA (Self-Employment Contributions Act), que obliga a pagar ambos componentes (Seguro Social y Medicare) directamente a través de la declaración de la renta, porque en ese caso no hay empresa que retenga e ingrese esas cantidades por ti.

Quién paga el OASDI y a qué tipo de empleo se aplica

Funcionamiento del impuesto OASDI en la nómina

En el caso de los empleados, el impuesto OASDI se calcula como un porcentaje fijo de sus salarios hasta un determinado límite anual. Actualmente, la tasa base es del 6,2 % para el trabajador y otro 6,2 % para el empleador, de forma que, entre los dos, se aporta un 12,4 % sobre la parte del sueldo sujeta al Seguro Social.

En muchas nóminas, la línea de OASDI aparece como OASDI/EE, donde “EE” significa “Employee Expense” (gasto del empleado). Esa anotación diferencia lo que aporta el trabajador de lo que paga la empresa, aunque tú solo veas descontado de tu salario el 6,2 % que te corresponde como empleado.

Si trabajas por cuenta propia, la película cambia: no hay empresa que ponga la otra mitad, así que eres tú quien asume la contribución completa. En ese caso, pagas un 12,4 % en concepto de OASDI y un 2,9 % de Medicare, es decir, un 15,3 % en total. La parte positiva es que el autónomo puede deducir en su declaración de la renta aproximadamente la mitad de esa carga como gasto, reduciendo la base imponible del impuesto sobre la renta.

Hay que tener en cuenta que no todas las personas que trabajan en Estados Unidos están sujetas al OASDI. Existen excepciones, sobre todo para ciertos no residentes y personas con visados específicos (F-1, J-1, M-1, Q-1, Q-2, etc.) que, durante un tiempo, pueden estar exentos de pagar FICA, siempre que sigan siendo considerados extranjeros no residentes a efectos fiscales y su empleo esté directamente ligado a sus estudios o programa aprobado.

Relación entre OASDI y el impuesto FICA

Cuando miras tu talón de pago, es habitual que los conceptos de Seguridad Social y Medicare aparezcan agrupados bajo la etiqueta FICA. FICA es el marco legal que establece que tanto trabajadores como empleadores deben contribuir a estos dos programas.

Dentro de FICA, el impuesto se reparte en dos grandes bloques: un 6,2 % para OASDI (Seguro Social) y un 1,45 % para Medicare, lo que suma un 7,65 % a cargo del empleado. El empleador aporta otro 7,65 %, de manera que el coste total FICA por trabajador es del 15,3 %.

En 2025, la tasa total de FICA para trabajadores en nómina se mantiene en un 7,65 % para cada parte (empleado y empleador), mientras que los trabajadores por cuenta propia siguen aportando el 15,3 % completo mediante el impuesto SECA. Dentro de ese 7,65 %, el grueso lo representa el OASDI, que es el que financia las prestaciones de jubilación, incapacidad y supervivencia.

Conviene distinguir también el impuesto adicional de Medicare del 0,9 %, que el empleador debe empezar a retener cuando el salario anual de un trabajador supera los 200.000 dólares. Este sobreimpuesto recae solo sobre el empleado y no tiene parte equivalente del empleador, y no afecta al OASDI, sino únicamente al componente sanitario de Medicare.

Base salarial máxima y topes del impuesto OASDI

El impuesto OASDI no se aplica sobre todos los ingresos sin límite, sino que existe un tope anual de salario sujeto a este impuesto, conocido como “límite de base salarial” o “máximo imponible”. A partir de cierto nivel de ingresos, se deja de pagar OASDI sobre el exceso.

En 2022, dicho máximo imponible se situaba en 147.000 dólares. En 2023 subió a 160.200 dólares, y para 2025 el límite del componente de Seguro Social dentro de FICA se ha establecido en 176.100 dólares. Estos importes se actualizan año a año, normalmente siguiendo la evolución general de los salarios en la economía estadounidense.

Tomando como ejemplo el año 2023, un empleado que ganase al menos 160.200 dólares durante el año habría alcanzado la contribución máxima al OASDI, que sería de 9.932,40 dólares (el 6,2 % de 160.200). En ese punto, aunque su salario siguiera subiendo, ya no se aplicarían más retenciones de OASDI sobre la parte que excede del tope.

Para un trabajador autónomo en 2023, la aportación máxima al Seguro Social (solo OASDI, sin incluir Medicare) llegaba a 19.864,80 dólares, equivalente al 12,4 % de la base tope. Sucede lo mismo en 2025: los trabajadores por cuenta propia pagan la tasa completa, pero solo sobre los primeros 176.100 dólares de beneficios netos sujetos a SECA.

Qué prestaciones financia el programa OASDI

Todo lo que se recauda con el impuesto OASDI se destina a una serie de prestaciones muy concretas, que componen el núcleo del Seguro Social. En esencia, el programa financia beneficios de jubilación, prestaciones por discapacidad y ayudas a sobrevivientes y familiares dependientes.

Las principales categorías de beneficiarios del OASDI son:

  • Personas jubiladas: trabajadores que han acumulado suficientes créditos de Seguro Social y empiezan a cobrar una pensión de vejez.
  • Personas con discapacidad (SSDI): quienes no pueden trabajar, o solo de forma muy limitada, debido a una discapacidad grave de larga duración, así como ciertos familiares a su cargo.
  • Sobrevivientes: cónyuges, hijos y, en algunos casos, padres dependientes de un trabajador fallecido que había cotizado al sistema.

Además de estos grupos, el Seguro Social también reconoce derechos a parejas divorciadas, viudas y viudos, e hijos dependientes de beneficiarios de jubilación o discapacidad, siempre que cumplan determinados requisitos de edad, estado civil, dependencia económica y duración del matrimonio en algunos casos.

El programa OASDI se financia a través de dos grandes fondos fiduciarios: el Fondo Fiduciario del Seguro de Vejez y Sobrevivientes (OASI), que paga las pensiones de jubilación y beneficios a familiares sobrevivientes, y el Fondo Fiduciario del Seguro de Discapacidad (DI), que cubre las prestaciones por incapacidad. Ambos fondos se nutren de los impuestos de nómina de trabajadores y empleadores, así como de los pagos SECA de los autónomos.

Créditos de Seguro Social y requisitos para cobrar OASDI

Para tener derecho a la mayoría de las prestaciones de OASDI, no basta con haber pagado el impuesto una sola vez: es necesario acumular un determinado número de “créditos” de Seguro Social. Estos créditos se ganan al trabajar y pagar FICA o SECA.

Cada año puedes acumular hasta cuatro créditos, en función de tus ingresos. No hace falta trabajar todo el año a jornada completa; lo que importa es alcanzar el umbral de ingresos establecido por la SSA para sumar cada crédito. Una vez llegas a la cifra máxima anual, ya no ganas más créditos ese año por muy alto que sea tu salario.

Para tener derecho a la pensión de jubilación estándar, la SSA exige normalmente 40 créditos de Seguro Social, lo que equivale aproximadamente a 10 años de trabajo. Si estás por debajo de ese umbral, no tendrás derecho a una prestación de jubilación propia bajo OASDI, aunque podrías optar a beneficios como cónyuge, ex cónyuge o sobreviviente de otra persona que sí haya llegado al mínimo.

En el caso de las prestaciones por discapacidad y de los beneficios para sobrevivientes, el número de créditos necesarios puede ser inferior, especialmente cuando el trabajador es más joven en el momento de la discapacidad o del fallecimiento. La SSA aplica una tabla que combina la edad y los años cotizados recientes para determinar si se cumple el requisito de cobertura.

Edad de jubilación, importes y evolución histórica de los beneficios

La edad a la que se empiezan a cobrar las prestaciones de jubilación es otro elemento clave. Aunque puedes solicitar el Seguro Social a partir de los 62 años, eso conlleva una reducción permanente del importe mensual. La denominada “edad plena de jubilación” depende del año de nacimiento.

Para quienes han nacido en 1960 o después, la edad plena de jubilación se fija en 67 años. Para generaciones anteriores, la edad plena se sitúa entre los 65 y los 66 años y unos meses, según el año de nacimiento. Si empiezas a cobrar antes de esa edad, la pensión se recorta aplicando una fórmula que descuenta fracciones de porcentaje por cada mes de anticipo, con una penalización adicional si el adelanto supera un número determinado de meses.

Si decides retrasar la jubilación más allá de la edad plena, hasta un máximo de los 70 años, tus beneficios mensuales aumentan gracias a los llamados créditos por jubilación demorada. De esta forma, el sistema intenta ser neutral a largo plazo: cobras menos si empiezas antes durante más tiempo, o cobras más durante menos años si esperas hasta más tarde.

Históricamente, los importes de las prestaciones han crecido de forma considerable. En 1940, poco después de la puesta en marcha del programa, unas 222.000 personas cobraban un beneficio medio de unos 22,60 dólares mensuales. En 2023, el beneficio promedio de jubilación se situó en torno a 1.827 dólares al mes, y para 2024 ronda los 2.000 dólares mensuales.

Estos incrementos no se deben solo a salarios más altos, sino también al ajuste automático que introduce el COLA (Cost of Living Adjustment, o ajuste por coste de la vida), que revaloriza las prestaciones en función de la inflación. Para 2025, el COLA se ha fijado en torno al 2,5 %, aplicable a casi todos los beneficiarios del Seguro Social, independientemente del tipo de prestación que perciban.

Cómo se calculan las prestaciones de jubilación

El cálculo del importe de la pensión de jubilación bajo el programa OASDI no es un simple porcentaje del último sueldo. La SSA utiliza una fórmula que busca ser progresiva, protegiendo especialmente a quienes han tenido salarios bajos a lo largo de su vida laboral.

En primer lugar, se toman tus ganancias anuales durante toda la carrera laboral y se “indexan” para tener en cuenta la evolución de los salarios medios. Después, se seleccionan los 35 años con mayores ingresos actualizados. Si has trabajado menos de 35 años, se rellenan los años faltantes con ingresos “cero”, lo que reduce la media.

Con esos 35 años se calcula el llamado Average Indexed Monthly Earnings (AIME), es decir, la media mensual de tus ganancias indexadas. A continuación, se aplica una fórmula por tramos con porcentajes distintos (más altos para los primeros dólares de la base y más bajos para los tramos superiores), lo que resulta en la Primary Insurance Amount (PIA), la cuantía básica que tendrías derecho a cobrar si te jubilases justo en tu edad plena de jubilación.

Finalmente, esa PIA se ajusta en función de si empiezas a percibir la prestación antes o después de la edad plena. Cuanto antes empieces, mayor recorte; cuanto más retrases, mayor incremento, siempre dentro de los márgenes permitidos. En la práctica, tu decisión sobre cuándo cobrar puede suponer diferencias considerables a lo largo de toda la jubilación.

OASDI, discapacidad y beneficios para la familia

El programa OASDI también cubre a personas que, antes de llegar a la edad de jubilación, sufren una discapacidad grave. Para acceder al Seguro por Discapacidad del Seguro Social (SSDI) es necesario haber acumulado suficientes créditos de trabajo y cumplir la definición de discapacidad de la SSA.

La SSA considera “discapacitado” al trabajador que no puede realizar una actividad laboral sustancial debido a una enfermedad o lesión física o mental que se espera que dure al menos 12 meses o que pueda causar la muerte. El proceso de evaluación sigue una secuencia de cinco pasos que analiza, entre otros aspectos, si el solicitante puede realizar su trabajo habitual, si puede adaptarse a otros trabajos y si su condición figura en listados específicos de la agencia.

En la mayoría de los casos, los beneficios por discapacidad no se abonan de inmediato: existe un periodo de espera de cinco meses completos desde la fecha de inicio de la discapacidad antes de que el solicitante comience a cobrar. Una vez aprobada, la prestación puede mantenerse mientras continúen las condiciones médicas y económicas que justifican la incapacidad.

Si un trabajador que cotizó fallece, su familia también puede estar protegida. El programa prevé beneficios para sobrevivientes, incluyendo cónyuges, ex cónyuges, hijos menores o con discapacidad y, en algunos casos, padres dependientes. La cuantía de estos pagos depende tanto del historial de ingresos del trabajador fallecido como de la edad y situación de cada miembro de la familia.

Diferencias entre OASDI y SSI

Es fácil confundir el programa OASDI con el de Ingreso de Seguridad Suplementario (SSI), porque ambos están gestionados por la SSA y se dirigen a población mayor o con discapacidad. Sin embargo, se trata de programas distintos con reglas de elegibilidad muy diferentes.

El OASDI es un programa de seguro social contributivo: tus derechos dependen de tu historial de trabajo y de los impuestos de Seguro Social que has pagado. Si no has cotizado lo suficiente o no cumples los requisitos de créditos laborales, no podrás obtener una prestación propia bajo este programa, aunque sí podrías beneficiarte como familiar de alguien que sí cumple.

El SSI, en cambio, es un programa asistencial basado en la necesidad económica. Está orientado a personas mayores de 65 años o con discapacidad que tienen ingresos y recursos muy limitados, aunque nunca hayan trabajado o no tengan suficientes créditos de Seguro Social. Para SSI se evalúan en detalle los ingresos (laborales y no laborales) y el patrimonio, con límites bastante bajos.

En 2024, el pago máximo de SSI se sitúa en torno a 943 dólares mensuales para una persona sola y 1.415 dólares para una pareja elegible, cifras que quedan por debajo del 100 % del nivel federal de pobreza. Muchas personas combinan SSI con otros programas, como Medicaid o vales de comida, para alcanzar un nivel mínimo de subsistencia.

OASDI, estatus de residencia y exenciones para no residentes

No todos los extranjeros que trabajan en Estados Unidos están sujetos automáticamente al impuesto FICA y, por tanto, al OASDI. La obligación de contribuir depende de si se les considera extranjeros residentes o no residentes a efectos fiscales, de su visado y de la naturaleza de su empleo.

Por regla general, quienes son considerados extranjeros residentes (bien porque tienen Green Card, bien porque cumplen la prueba de presencia sustancial) tienen las mismas obligaciones que un ciudadano estadounidense: pagan impuestos de Seguridad Social y Medicare sobre sus salarios, salvo excepciones muy concretas.

En cambio, muchos extranjeros no residentes con visas F-1, J-1, M-1 o Q-1/Q-2 pueden estar exentos del pago de FICA durante un periodo limitado. Por ejemplo, los estudiantes a tiempo completo suelen tener una exención de hasta cinco años naturales; otros perfiles, como investigadores, profesores, médicos en prácticas o au pairs, disponen normalmente de dos años de exención, siempre que el empleo esté directamente relacionado con el propósito del visado.

También existe una exención específica para los salarios que reciben los estudiantes por trabajar para su propia universidad o escuela mientras siguen siendo alumnos, de modo que esos ingresos pueden quedar libres de Seguro Social y Medicare. Una vez superados los años de exención o cambiado el estatus migratorio, estas personas pasan a estar sujetas a FICA como cualquier otro trabajador.

Obligaciones de las empresas y gestión de nóminas

Desde el punto de vista empresarial, el impuesto OASDI forma parte de los impuestos sobre la nómina (incluyendo aspectos como el anticipo de nómina) que deben retener y declarar los empleadores en Estados Unidos. Además del Seguro Social y Medicare, este paquete incluye el impuesto federal sobre la renta y el impuesto federal de desempleo (FUTA).

El empleador está obligado a calcular, retener y abonar puntualmente la parte de OASDI correspondiente a cada trabajador, así como a ingresar la porción que corre a su cargo como empresa. Estas obligaciones se presentan periódicamente en las declaraciones de impuestos sobre la nómina (normalmente trimestrales) y en los resúmenes anuales.

Al final de cada año, la empresa debe emitir y enviar a la SSA el Formulario W-2 para cada empleado, donde se detallan los salarios brutos y las retenciones de impuestos, incluidos los importes pagados por OASDI y Medicare. A su vez, los trabajadores utilizan ese W-2 para presentar su declaración de la renta (federal y, en su caso, estatal).

Los pagos de estos impuestos se realizan casi siempre mediante transferencias electrónicas a través del sistema EFTPS u otros métodos bancarios electrónicos. No cumplir con los plazos o declarar mal los importes puede conllevar sanciones, intereses y problemas legales tanto para la empresa como para sus administradores.

Errores en la retención FICA y devolución del impuesto

En algunas ocasiones, sobre todo en el caso de no residentes con visados especiales, puede ocurrir que el empleador retenga impuestos FICA (y por tanto OASDI) cuando en realidad el trabajador está exento. Si detectas este tipo de error en tu nómina, tienes la posibilidad de reclamar la devolución.

El primer paso es dirigirte a tu empleador y solicitarle que corrija las retenciones indebidamente practicadas. Si ya se ha emitido un W-2 erróneo, la empresa deberá generar un W-2c corregido para ese año. Con ese documento se ajustan los importes declarados tanto ante el IRS como ante la SSA.

Si, por la razón que sea, el empleador no puede o no quiere devolver esas cantidades, el trabajador puede optar por reclamar directamente la devolución al IRS presentando los formularios específicos para la devolución de FICA. Este proceso puede alargarse varios meses; en muchos casos se estima que el IRS tarda al menos 12 semanas en tramitar y aprobar la devolución, si todo está en regla.

No existe una herramienta online para seguir en tiempo real el estado de un reembolso FICA, pero se puede contactar con el departamento de no residentes del IRS por teléfono para consultar el progreso del expediente. Algunos servicios de preparación de impuestos ofrecen también asistencia para cumplimentar estos formularios de reclamación.

En conjunto, el impuesto OASDI puede parecer, a simple vista, una línea más que resta en la nómina, pero en realidad sostiene un sistema de protección que cubre jubilación, discapacidad y supervivencia para millones de personas en Estados Unidos; conocer cómo funciona, cuánto se paga, qué límites tiene y qué condiciones debes cumplir para acceder a los beneficios permite entender mejor por qué se te descuenta ese porcentaje de tu salario y cómo esas aportaciones de hoy pueden convertirse en una red de seguridad para ti y tu familia en el futuro.

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