¿Cómo abrir una cuenta corriente en el extranjero? Paso a paso

Buscar una mejor rentabilidad a la cuenta corriente es uno de los motivos que está generando que algunos usuarios bancarios acudan a las ofertas que hay sobre este producto de ahorro en los países europeos. Alguna cuenta llega a ofrecer a sus clientes un interés medio por encima del 0,50 %, es decir en torno a medio punto porcentual más que en las cuentas nacionales. No obstante, en otros perfiles de clientes se plantean como realizar este proceso de una manera legal para que no tengan ningún tipo de incidencia legal y mucho menos fiscal. Pues bien, hay que aclarar que suscribir una cuenta en el extranjero es algo muy sencillo de formalizar si se cumplen una serie de exigencias administrativas.

En principio, abrir una cuenta en el extranjero puede ofrecerte ciertas ventajas en los productos o servicios contratados. Con unos márgenes de intermediación que pueden verse mejorar en unas cuantas décimas porcentuales sobre los modelos nacionales. Sobre todo en lo que se refiere a la contratación de las denominadas cuentas de alta remuneración. Porque en efecto, en algunos países, incluidos algunos de la zona euro, presentan un tipo de interés al menos más generoso que los existentes en las entidades bancarias nacionales.

De cualquier forma, el mayor problema que pueden tener los usuarios es cómo formalizar el proceso de abrir una cuenta en el extranjero. Para que este factor se pueda subsanar, nada mejor que ofrecerte una pequeña guía sobre los pasos que tienes que dar a partir de estos momentos para que puedas satisfacer este deseo en tus relaciones con el mundo del dinero. Para que de esta manera, dispongas de mayores oportunidades para que el saldo de tu cuenta de ahorro sea más potente en cada año. Al menos lo puedes intentar porque no tienes nada que perder con la aplicación de esta estrategia bancaria. Puede que merezca la pena intentarlo ahora.

Seleccionar la cuenta corriente

El mayor problema que generará este proceso es elegir la cuenta de ahorro que mejor se adapte al perfil del demandante debido a que la gran cantidad de oferta que existen en el extranjero y que están desarrolladas bajo diferentes modalidades bancarias (promocionales, alto rendimiento, vinculadas a los ingresos del trabajo, etc.). Uno de los aspectos que deben preverse es que no habrá más remedio que realizar un cambio de divisa en la operación, si el país elegido no está dentro de la zona euro.

Por otra parte, este movimiento bancario conlleva una comisión sobre el movimiento monetario que puede elevarse hasta el 1 % sobre el importe aportado. Por otra parte, habrá que analizar si realmente compensará realizar este desembolso monetario ante la rentabilidad anunciada por el nuevo banco. No en vano, puede ser la nueva rentabilidad que te van a ofrecer no merezca la pena debido a los pasos administrativos que tienes que formalizar desde estos momentos. En cualquier caso, dependerá de tu interés personal y de lo que te ofrezcan en el extranjero.

Declarar el rendimiento

La formalización de una cuenta corriente fuera de nuestras fronteras exige necesariamente que las ganancias queden reflejadas en la próxima declaración de la renta. Esta es una de las condiciones básicas para abrir una cuenta en el extranjero de una manera ordenada y sobre todo conformes con las obligaciones fiscales. Para que de esta manera, el titular de la misma esté en disposición de controlar sus movimientos bancarios ante una inspección por parte de los organismos tributarios. En cualquier caso, se trata de una operación muy sencilla de realizar en la que bastarán tan solo aportare los documentos emitidos por el nuevo banco a donde han ido a parar los ahorros.

Preocuparse por el saldo de la cuenta

Es muy importante conocer si el saldo de la cuenta corriente abierta en otro país excede de los límites establecidos en las ganancias, en 50.000 euros. Porque si no fuese este el caso, no deberá notificarse la titularidad de la cuenta a las autoridades tributarias. Pero si excediesen de estos márgenes monetarios, los usuarios no tendrán más remedio que exponerlo en la declaración de la renta. Sin límites respecto al saldo medio que presente la cuenta de ahorro durante el ejercicio fiscal. Porque en caso de no formalizar este proceso se incurre en un delito tributario que conlleva duras multas a los infractores.

Presentar todos los documentos

Los trámites administrativos también son muy importantes para estar tranquilos ante alguna inspección fiscal. Para ello habrá que mandar la información sobre el origen del dinero depositado en la cuenta en el extranjero. Hasta pueden, si desde la administración no tuviesen muy claro la identificación de estas aportaciones económicas, demandar la declaración de la renta de los últimos cuatro años. Para que al final el cliente no tenga por qué preocuparse de haberse llevado su capital a otro destino que no es el suyo.

Sabiendo en todo momento que esta clase de cuentas deberán ser contratadas en las mismas condiciones que su país. Deberá aportar su documento nacional de identidad o pasaporte y no será necesario tener el lugar de residencia fuera de nuestras fronteras. Además, debido a las nuevas tecnologías todo este proceso se puede realizar en formato online, cómodamente desde casa y sin personarse en las sucursales bancarias.

Gastos de una cuenta corriente

Una cuenta corriente es un producto que prácticamente todos los clientes tienen contratadas porque es la puerta de acceso a buena parte de las operaciones bancarias. Como herramienta para disponer de una tarjeta de crédito o débito, realizar transferencias a terceras personas o para recibir todos los meses el importe de la nómina. No obstante, si no es formalizada exenta de comisiones no quedará más remedio que pagar unos gastos que se derivan de su utilización. Pueden ser más altos de los que inicialmente piensan los usuarios y en cualquiera de los casos conllevaría un desembolso superior a 100 euros. Un estudio de la organización de consumidores pone de manifiesto diferencias de hasta 250 euros al año en función de la entidad emisora.

Por este motivo, es muy importante que antes de firmar el contrato de la cuenta el usuario se informe sobre cuáles son las comisiones que están habilitadas y en qué operaciones bancarias están presentes. Para que desde un principio esté en disposición de planificar sus gastos y que estrategias deberá usar para minimizar estos cargos a cuenta todos los años. Servirá incluso como una relevante fuente de análisis para elegir la mejor cuenta corriente del sector bancario dependiendo de sus hábitos y perfil como usuario en esta clase de productos financieros.

Pagos por descubierto

Sea cual fuese la cuenta suscrita hay un desembolso de que no podrá librarse ningún titular, ni tan siquiera si es contratada libre de comisiones y otros gastos en su gestión. Es el que se refiere por las comisiones por estar en número rojos en la cuenta y que es tan temido por su alta penalización. Sencillamente por gastar más dinero del que tenemos, las entidades financieras pueden cobrar todos los días que este producto está al descubierto. A través de una doble penalización que exponemos a continuación.

Comisión sobre el saldo deudor: se trata del porcentaje que se aplica sobre el importe más elevado que se tenga sobre las posiciones deudoras. Su media ronda el 4,50 %, aunque a veces las propias entidades bancarias se basan en un cargo mínimo de no menos de 20 euros. Intereses sobre la deuda: es la cantidad que se aplica sobre la duración de la misma y que puede llevar a que el dinero que cobre el banco sea más alto que el inicialmente contemplado por el usuario. Esto se debe a que se multiplica el saldo deudor por los días en que se produce un descubierto y que puede llegar a unos intereses cercanos al 10 %.

Tarjetas, cheques y transferencias

Otras de las operaciones bancarias más habituales en donde las entidades financieras cobran un recargo mayor a sus clientes son las que tienen que ver con las tarjetas de crédito o débito y las transferencias. Sobre la primera de ellas, se aplican comisiones de mantenimiento y renovación que oscilan entre 20 y 40 euros todos los años, en función del modelo suscrito y la entidad emisora encargada de comercializarlas. Claro está, a no ser que los titulares domicilien su nómina o ingresos regulares o realicen compras con este medio de pago por encima de una cantidad estipulada por las entidades bancarias.

Las trasferencias bancarias y el ingreso de cheques, por otra parte, es otra de las fuentes que reporta un gasto fijo todos los ejercicios. Respecto al segundo de los productos bancarios, conlleva un coste del 0,3 % sobre el importe, con un mínimo de 3 euros por cargo, mientras que en las operaciones internacionales se eleva hasta el 7,5 %. Respecto a las transferencias bancarias, presentan unas comisiones del 0,50 % si se realizan en ventanilla y algo más baratas a través de Internet, en torno al 0,30 %. Mientras que por otra parte, las denominadas como urgentes pueden elevarse hasta el 1 %, casi el doble que los movimientos habituales. En casi todos los casos, generan un gasto que no hay más remedio que costear.

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