BBVA ha cerrado el ejercicio 2025 con el mayor beneficio de su historia, impulsado por el tirón del crédito, el aumento de los ingresos recurrentes y una rentabilidad situada en la parte alta del sector europeo. La entidad deja atrás el episodio de la opa fallida sobre Sabadell apoyándose en unas cuentas que baten todas sus marcas previas.
El grupo consiguió un resultado atribuido de 10.511 millones de euros, lo que supone un avance del 4,5% en euros corrientes frente a 2024 y del 19,2% a tipos de cambio constantes. Estos datos consolidan una senda de varios años de crecimiento sostenido del beneficio, respaldada por una base de clientes en expansión, mejora de márgenes y disciplina de costes.
Evolución del negocio y récord en los márgenes
El motor de estas cifras ha sido el fuerte dinamismo de la actividad. El crédito a la clientela avanzó un 16,2% en términos constantes, con ganancias de cuota en la mayoría de los mercados en los que opera el banco. Este mayor volumen, especialmente en segmentos de mayor rentabilidad, ha permitido elevar la capacidad de BBVA para sacar partido a su balance.
En la parte alta de la cuenta de resultados, el margen de intereses alcanzó 26.280 millones de euros, con un incremento cercano al 14% a tipos de cambio constantes, apoyado en los principales mercados del grupo. El margen de intereses sobre activos totales medios subió hasta el 3,27% en el cuarto trimestre, frente al 3,17% de un año antes, reflejando una mejora en la rentabilidad de los activos.
Las comisiones netas sumaron 8.215 millones de euros, con un crecimiento de doble dígito en términos constantes gracias, sobre todo, a los medios de pago y a la gestión de activos. La combinación de margen de intereses y comisiones llevó los ingresos recurrentes hasta 34.496 millones, un 14,1% más que en 2024.
El margen bruto se situó en 36.931 millones de euros, con un avance del 16,3% a tipos de cambio constantes. Este repunte permitió absorber sin problemas el aumento de los gastos, mantener lo que en la jerga del sector se conoce como mandíbulas positivas y mejorar la eficiencia del grupo.
Los gastos de explotación ascendieron a 14.332 millones de euros, tras crecer en torno a un 10% en términos constantes, impulsados por mayores costes de personal, tecnología y actividades comerciales. La fortaleza del margen bruto compensó este incremento y se tradujo en una ratio de eficiencia del 38,8%, mejorando más de dos puntos porcentuales frente al año anterior.
Como resultado de todo lo anterior, el margen neto alcanzó los 22.599 millones de euros, un 20,4% por encima del registrado en 2024 y el nivel más alto alcanzado por la entidad. Esta evolución, junto con la contención del riesgo, ha sido clave para el nuevo récord de beneficios.
Riesgo, solvencia y calidad del balance
El crecimiento del negocio vino acompañado de un aumento de las dotaciones por deterioro de activos financieros, que sumaron 6.073 millones de euros, un 15,5% más que el año anterior. El incremento se concentra principalmente en las carteras minoristas, coherente con el fuerte avance del crédito.
A pesar de ese mayor esfuerzo en provisiones, los indicadores de calidad del activo muestran una foto sólida. El coste de riesgo acumulado cerró en el 1,39%, mientras que la tasa de mora se situó en el 2,7% y la cobertura alcanzó el 85%. En España, el coste de riesgo se redujo hasta el 0,34% y la morosidad bajó al 3,1%, con una cobertura del 67%.
En términos de capital, el banco mantuvo un ratio CET1 fully loaded del 12,7% al final del ejercicio, por encima del rango objetivo de la entidad, situado entre el 11,5% y el 12%, y claramente por encima de los mínimos regulatorios. Esta posición permite a BBVA combinar crecimiento orgánico, retribución al accionista y programas de recompra.
La entidad resalta también la evolución del valor contable tangible por acción más dividendos, que aumentó a doble dígito, reflejando la creación de valor para los accionistas más allá del beneficio contable. Todo ello en un ejercicio condicionado por la política monetaria del Banco Central Europeo y por la corrección del precio del dinero tras las subidas previas de tipos.
Dividendo histórico y programa de recompra

Con cargo al resultado de 2025, BBVA propondrá el mayor dividendo en efectivo de su historia. En total, la entidad prevé distribuir 0,92 euros brutos por acción, íntegramente en metálico, lo que supone un desembolso de unos 5.249 millones de euros, un 31% más que la remuneración en caja correspondiente a 2024.
De esa cantidad, el banco ya abonó 0,32 euros por acción en noviembre como dividendo a cuenta. El pago complementario previsto es de 0,60 euros por acción, pendiente de la aprobación de los órganos sociales y programado para abril de 2026. La política de distribución se sitúa en torno al 50% del beneficio atribuido.
Además del dividendo, el grupo ha puesto en marcha un plan extraordinario de recompra de acciones por 3.960 millones de euros. El primer tramo, de 1.500 millones, ya estaba ejecutado en torno al 43% a finales de enero, según la información remitida al mercado. La entidad mantiene su compromiso de regresar al accionista el exceso de capital que supere la parte alta de su rango objetivo.
La combinación de dividendos y recompras supera los 9.200 millones de euros, una cifra que sitúa a BBVA entre los bancos europeos con una política de retribución más intensa. Pese a ello, el ratio CET1 se mantiene confortablemente dentro del rango definido por la entidad.
España y México, pilares del beneficio del grupo

Por áreas geográficas, España y México concentran la mayor parte del beneficio. En el mercado doméstico, BBVA España registró un resultado atribuido histórico de 4.175 millones de euros, con un crecimiento del 11,3% frente al año anterior gracias al aumento de los ingresos recurrentes, la estabilidad de los costes y menores saneamientos.
En España, la nueva producción de crédito creció alrededor del 8%, con especial intensidad en las empresas de mayor tamaño, el sector público y las compañías medianas. El margen de intereses avanzó en torno a un 3%, las comisiones crecieron en una proporción similar y los gastos se redujeron ligeramente, lo que se tradujo en una mejora de la eficiencia local.
México se mantuvo como el principal motor de resultados del grupo, con un beneficio atribuido en el entorno de los 5.264 millones de euros. El crédito en este país aumentó a ritmos de un dígito alto, con avance en el negocio minorista y en el segmento de consumo, mientras los ingresos recurrentes siguieron creciendo gracias al margen de intereses y a las comisiones.
El área de banca mayorista y resto de negocios, que incluye la actividad de Corporate & Investment Banking y otras operaciones internacionales, contribuyó con alrededor de 627 millones de euros, beneficiándose de la financiación de proyectos y de la actividad corporativa en Europa, Estados Unidos y Asia.
Clientes, digitalización y apuesta por la inteligencia artificial

Más allá de las cifras puras, BBVA subraya que su estrategia pasa por una visión radicalmente centrada en el cliente. Esta orientación ha permitido al banco mantener posiciones de liderazgo en la valoración de sus usuarios, medida a través del índice Net Promoter Score (NPS), en la mayoría de los mercados donde opera.
Durante 2025, la entidad incorporó 11,5 millones de nuevos clientes, de los cuales aproximadamente dos tercios llegaron a través de canales digitales. La base de clientes activos supera ya los 80 millones a nivel global, con una penetración creciente de la banca móvil y de los servicios en línea.
La innovación y la inteligencia artificial ocupan un lugar central en el plan estratégico. El banco ha desplegado ocho iniciativas principales basadas en IA, entre las que destaca su asesor digital Blue, herramientas de apoyo para gestores, soluciones de automatización de procesos y aplicaciones específicas para riesgos y desarrollo de software.
En este terreno, BBVA ha sellado una alianza estratégica con OpenAI con el objetivo de acelerar la adopción de estas tecnologías, mejorar la personalización de la oferta y reforzar la eficiencia interna. La entidad considera que estas capacidades serán clave para competir en los próximos años y para seguir ampliando la base de clientes digitales.
Paralelamente, el grupo ha mantenido un fuerte impulso en sostenibilidad. En 2025 canalizó 134.000 millones de euros en negocio sostenible, un 44% más que en 2024, y el negocio transfronterizo de empresas creció un 20% en euros constantes, consolidando el papel del banco en la financiación de proyectos alineados con la transición energética y el desarrollo sostenible.
Rentabilidad, mercado y perspectivas

En términos de rentabilidad, BBVA se situó de nuevo entre las entidades más rentables de Europa. La rentabilidad sobre el capital tangible (ROTE) fue del 19,3%, mientras que la rentabilidad sobre fondos propios (ROE) se aproximó al 18,5%. El banco aspira a mantener estos niveles, o incluso superarlos ligeramente, en el ejercicio 2026.
La entidad reconoce, no obstante, que el comportamiento de la acción en Bolsa tras la publicación de resultados ha sido exigente. Parte del mercado ha acusado el impacto de mayores provisiones, de una evolución algo más contenida de algunas filiales y del nuevo contexto de tipos de interés en la zona euro.
Desde la dirección se insiste en que el banco está “en su mejor momento” y bien posicionado para cumplir sus objetivos a medio plazo. Entre las metas anunciadas figuran mantener una rentabilidad en torno al 20%, preservar o mejorar la eficiencia, sostener un crecimiento de ingresos de un dígito alto y seguir distribuyendo el exceso de capital mediante dividendos y recompras.
De cara a 2026, las previsiones internas apuntan a un crecimiento adicional del crédito en los principales mercados, con avances de alrededor del 5% en España y de un dígito alto en México. El banco también anticipa que la inversión en tecnología y datos seguirá aumentando, si bien espera que la mejora de los ingresos compense estas partidas.
En este contexto, BBVA prevé que la eficiencia del grupo se mantenga por debajo del 40% y que los indicadores de riesgo continúen en niveles sólidos, apoyados en una gestión prudente y en herramientas de análisis cada vez más sofisticadas.
El cierre de 2025 deja a BBVA con un beneficio récord, una rentabilidad sobresaliente y una retribución al accionista sin precedentes, apoyado en el crecimiento del crédito, la solidez de los márgenes y una estrategia que combina digitalización, inteligencia artificial y sostenibilidad. Con una posición de capital sólida y una base de clientes en expansión, la entidad encara 2026 con el reto de volver a superar sus propias marcas en un entorno competitivo y de tipos de interés en plena transición.
