
Las conversaciones entre el Banco Santander y las organizaciones sindicales han cogido ritmo en las últimas semanas con el objetivo de establecer un nuevo marco para las salidas voluntarias de la entidad. El punto de fricción mÔs importante en este tira y afloja es la edad de acceso, ya que los representantes de los trabajadores insisten en que el plan de prejubilaciones de Banco Santander a los 50 años es una necesidad real para una plantilla que ha visto cómo el contexto económico cambiaba radicalmente desde el último gran acuerdo firmado hace un lustro.
Los sindicatos defienden que no tiene mucho sentido mantener los criterios de 2020, cuando el sector bancario atravesaba una crisis muy distinta a la actual, marcada ahora por beneficios históricos. Por ello, se busca que las condiciones actuales reflejen la solidez financiera de la entidad y permitan una transición digna para quienes decidan dar el paso, garantizando que el proceso sea totalmente voluntario y no forzado.
Mejoras en las condiciones económicas y tramos de edad
La propuesta que hay sobre la mesa detalla una estructura de pagos dividida por tramos de edad muy especĆficos. Para aquellos empleados que tengan entre 50 y 54 aƱos, se ha solicitado una prestación que alcance el 76% del sueldo bruto anual, lo que supone una mejora sustancial respecto a lo que se venĆa aplicando anteriormente. Este grupo es especialmente relevante para los sindicatos, que consideran que abrir el abanico a los cincuenta aƱos facilita enormemente el relevo generacional en las oficinas y servicios centrales.
En el caso de los trabajadores que se encuentran en la franja de los 55 a los 57 aƱos, las pretensiones sindicales suben el listón hasta el 84% del salario. Para los mĆ”s veteranos, aquellos con 58 aƱos o mĆ”s, la cifra propuesta llega al 86% de la remuneración bruta. AdemĆ”s de estos porcentajes, se estĆ” negociando la inclusión de primas por antigüedad que oscilarĆan entre los 19.000 y los 30.000 euros, dependiendo de si el empleado lleva mĆ”s de 15, 20 o 25 aƱos prestando servicio en el banco.
Otro aspecto fundamental del acuerdo es el convenio especial con la Seguridad Social. Se pretende que la entidad se haga cargo de estas cotizaciones hasta que el trabajador alcance la primera edad de jubilación real o los 65 aƱos, evitando asĆ que su futura pensión se vea recortada por haber salido antes de tiempo. AdemĆ”s, se solicita que estas bases de cotización se actualicen anualmente conforme al IPC, eliminando el tope del 3% que existĆa en protocolos anteriores y que ahora se queda corto por la inflación.
Impacto en la plantilla y futuro digital
Las cifras indican que esta reestructuración no es un tema menor, ya que casi uno de cada cuatro empleados de la entidad en EspaƱa ya ha cumplido los 50 aƱos. Esto representa aproximadamente el 25% de una fuerza laboral que supera las 20.000 personas en territorio nacional. Se estima que el volumen de salidas podrĆa situarse en una horquilla de entre 2.000 y 3.000 trabajadores, afectando tanto a la red comercial como a los centros operativos de Boadilla del Monte y Madrid capital.
Esta reorganización no solo responde a una cuestión de edad, sino tambiĆ©n a la transformación digital que vive el sector. La irrupción de la inteligencia artificial y la automatización de procesos estĆ” obligando a las entidades financieras a buscar perfiles mĆ”s tecnológicos y menos enfocados en tareas rutinarias. De hecho, algunos anĆ”lisis internos sugieren que la adopción de estas nuevas herramientas podrĆa reducir significativamente los costes operativos, permitiendo al banco funcionar con estructuras mĆ”s Ć”giles pero con personal altamente especializado.
Aunque todavĆa quedan reuniones pendientes para cerrar los flecos del contrato, la intención de ambas partes es tenerlo todo listo para que el plan pueda empezar a ejecutarse tras el verano. Los sindicatos han pedido que el acuerdo tenga carĆ”cter retroactivo desde julio, asegurando que nadie se quede fuera por una cuestión de dĆas mientras duran las negociaciones en la mesa tĆ©cnica. Se espera que el banco mantenga beneficios adicionales como el seguro de vida y las condiciones preferentes en productos bancarios para quienes se acojan a la baja.
A falta de la firma definitiva, el escenario apunta a un proceso de salidas ordenado donde la voluntariedad serÔ el eje central para evitar conflictos mayores. La entidad financiera parece dispuesta a flexibilizar su postura inicial ante la presión de las centrales sindicales, que ven en los beneficios récord la oportunidad perfecta para mejorar el blindaje social de sus empleados. Con un calendario que marca mediados de julio como fecha clave, el Santander busca rejuvenecer su estructura mientras garantiza la viabilidad de un modelo de negocio cada vez mÔs volcado en el entorno digital y menos dependiente de la presencialidad tradicional.



