El fundador de Inditex, Amancio Ortega, sigue siendo una de las personalidades más influyentes del mundo empresarial europeo. A sus 90 años, el gallego acumula una fortuna que lo mantiene en los primeros puestos de los rankings internacionales, aunque su exposición pública sea casi nula. En los últimos ejercicios, sus sociedades patrimoniales han vuelto a protagonizar titulares por las abultadas ganancias que generan y por las decisiones estratégicas que toman en sectores como la energía o el ladrillo.
Según los registros mercantiles, las tres compañías que gestionan el patrimonio de Ortega obtuvieron un beneficio conjunto de 3.909 millones de euros durante el pasado ejercicio, lo que supone un incremento del 13,9% respecto al año anterior. A pesar de esas cifras, ninguna de las firmas repartió dividendos al empresario. La opción de reinvertir todo ese dinero en nuevos activos es una constante en su estrategia.
El gigante económico que mueve 40.000 millones
La estructura societaria de Amancio Ortega se apoya en tres pilares: Pontegadea Inversiones, Partler 2006 y Pontegadea GB. La primera, que actúa como matriz, controla el 50,01% de Inditex y concentra la mayor parte de su cartera inmobiliaria. Pontegadea superó por primera vez los 40.000 millones de euros de facturación, gracias al buen comportamiento de las ventas del grupo textil, aunque el negocio de alquileres sufrió una leve caída por la depreciación del dólar.

El beneficio neto de Pontegadea alcanzó los 6.358 millones de euros, un 8,2% más, y la parte atribuida directamente a Ortega se situó en 3.250 millones, un 10,7% más. Por otro lado, Partler 2006, que agrupa un 9% del capital de Inditex, ganó 591 millones, un 28,2% más. Y Pontegadea GB, especializada en Reino Unido, obtuvo 68 millones, más del doble que en el ejercicio precedente. El valor total de los inmuebles controlados por el magnate asciende a 20.598 millones, una cifra que lo consolida como el mayor propietario de activos inmobiliarios del mundo, según Forbes.
Además, el holding familiar ha ampliado su presencia en otras áreas como las telecomunicaciones, a través de Telxius, y en infraestructuras portuarias como PD Ports. La diversificación es clave en su estrategia para reducir la dependencia del textil, aunque la mayor parte de sus ingresos sigue llegando de Zara y sus marcas asociadas.
Portugal recupera su red energética
En otra operación destacada, Pontegadea ha vendido al Estado portugués el 13,7% que poseía en Redes Energéticas Nacionais (REN), la compañía que gestiona las redes de electricidad y gas del país luso. La transacción, cerrada por unos 380 millones de euros, supone la salida definitiva de Ortega de una inversión que inició en 2021. La compradora es Parpública, el holding público luso. El acuerdo incluye una prima del 17% sobre el valor bursátil de las acciones, una prima que los analistas justifican por el carácter estratégico de la participación.

Con esta venta, Portugal recupera presencia en una empresa considerada clave para su seguridad energética. El Ejecutivo luso defendió la operación como una forma de proteger el interés nacional, aunque también hay voces críticas que cuestionan si el Estado debe asumir ese coste. La china State Grid mantiene el 25% del capital, lo que la convierte en la primera accionista.
Para Amancio Ortega, esta desinversión se suma a la venta de su participación en la portuguesa REN, una operación que le ha reportado una plusvalía estimada de entre 96 y 105 millones de euros. El empresario sigue mostrando su habilidad para recomponer su cartera de inversiones, moviéndose hacia sectores con mayor estabilidad y rentabilidad.

Filosofía de crecimiento y origen humilde
El éxito de Amancio Ortega no se explica solo con números. Él mismo ha confesado en distintas entrevistas que su objetivo nunca fue ganar dinero, sino crear una empresa viva y en crecimiento. «Si no hay crecimiento, una compañía se muere», suele repetir. Esta idea, recogida en los libros ‘Así es Amancio Ortega’ y ‘Por qué unas tiendas venden y otras no’, resume su manera de entender los negocios: priorizar la expansión y la innovación sobre los beneficios a corto plazo.
Su trayectoria personal es un ejemplo de superación. Nacido en el municipio leonés de Busdongo de Arbas en 1936, tuvo que dejar los estudios a los 14 años para trabajar como recadero en una mercería de A Coruña. Junto a su primera esposa, Rosalía Mera, y algunos familiares, montó un taller de batas que fue el germen de lo que hoy es Inditex. En 1975 abrió la primera tienda Zara, y diez años más tarde creó el grupo Inditex, que ahora preside su hija Marta. Esta historia refleja el camino de una infancia humilde al gigante inversor global.

La gestión de Ortega también se caracteriza por la autonomía que concede a sus empleados. Esa confianza en el equipo es parte de su receta, aunque reconoce que no siempre es fácil llevarla a la práctica en un mundo donde el trabajo híbrido ha generado dudas sobre la productividad. A pesar de su edad, el empresario sigue activo en la toma de decisiones, aunque sea desde un segundo plano.
Con cerca de 90 años, Amancio Ortega mantiene un ritmo inversor envidiable. Las cuentas de sus sociedades reflejan un beneficio récord, mientras que la venta de REN demuestra su capacidad para deshacer posiciones cuando lo considera oportuno. Su filosofía de crecimiento a largo plazo, unida a una diversificación constante en sectores estratégicos, le permite seguir acumulando patrimonio. El fundador de Inditex no da muestras de frenar, y su imperio continúa expandiéndose en silencio.
