¿Y si ocurriera una recesión en los próximos cinco años?

Recesion

Un periodo de recesión en los próximos cinco años podría tener un efecto devastador en los países más endeudados del mundo. Así lo asegura un informe de Standard Life Investments, en el que se estudia la situación de aquellos países que en estos momentos no logran recuperarse desde el punto de vista económico. Las finanzas públicas de estos países son aún muy vulnerables, por lo que otro periodo de crisis de aquí al 2017 sería agujerear más si cabe los problemas económicos de estos lugares.

El informe de Standard Life Investments divide a los países en cuatro categorías en función de su grado de vulnerabilidad:

  1. Grecia, Irlanda, Italia, Japón y Portugal están entre los más vulnerables. Una recesión de aquí a cinco años podría echar al traste el intento de Grecia de pagar su deuda, que sería del 163% de su PIB en el 2020. Algo parecido ocurriría en el resto de países, que no podrían hacer frente a su deuda pública al subir a niveles extremadamente altos. Con la excepción de Japón, todos se verían abocados a una situación dramática
  1. Países con la deuda pública situada alrededor del 100% de su PIB, entre los que se encuentran, por ejemplo, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Francia y España. En el caso de una recesión próxima, habría fuertes caídas en la economía, aunque la situación no sería tan grave como en el primer caso si se tomaran soluciones a tiempo
  2. Países con deuda pública alta, pero que podrían capear el temporal de una nueva recesión. Estos serían Bélgica, Alemania y Austria, quienes aun dentro de la crisis podrían obtener crecimientos económicos
  3. Países de deuda pública baja, entre ellos Suiza, Nueva Zelanda, Australia y las economías escandinavas, en donde los niveles de recesión no llegarían a causar una gran preocupación en los próximos cinco años

El informe recomienda que los países con un alto nivel de deuda pública deben aumentar su crecimiento económico a través de un mayor estímulo monetario, una relajación temporal de la política fiscal, el crecimiento de la productividad, un aumento en la inversión en infraestructura pública y una mejora de la planificación fiscal.

En el peor de los casos, gran parte de la eurozona podría verse en peligro, por lo que se insta de forma urgente a la reestructuración de la deuda

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