Venezuela sigue inmersa en su enorme crisis

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Venezuela está inmersa en la crisis económica más grave desde el año 2003. El anuncio del presidente Nicolás Maduro de una importante reestructuración de su gobierno alimentó las esperanzas de que pudiera tener un plan para abordar los problemas del país. Sin embargo, en lugar de ello, hace apenas una semana descartaba cualquier solución declarando que su política económica estaba siendo muy exitosa, marginando así a Rafael Ramírez, el único miembro de su gabinete que propone un cambio sustancial.

Ramírez es desde hace unos días el nuevo Canciller, es decir, Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela. Un hombre que había abogado por un tipo de cambio unificado, una reducción de la oferta monetaria y el aumento del precio interno de la gasolina. Medidas que intenta  tomar a la vista de la problemática situación que vive el país sudamericano. De hecho, el Banco Central de Venezuela no publica las cifras del PIB desde principios del 2014, un hecho cuanto menos significativo de que las cosas no van demasiado bien.

La inflación anual se sitúa actualmente por encima del 60% y, según algunas fuentes, el PIB se ha reducido al menos un 5% en el primer semestre del año. La escasez de alimentos, medicinas y otros bienes básicos para la sociedad en general ha alcanzado niveles críticos. Los representantes de las principales clínicas médicas privadas aseguran que han tenido que suspender más de la mitad de las intervenciones quirúrgicas por falta de instrumental.

En estos momentos, Venezuela depende casi en exclusiva del petróleo que exporta hacia el extranjero, ya que incluso la deuda externa ha provocado que muchos proveedores hayan cortado el suministro. Además, las enormes diferencias de precios con la vecina Colombia han impulsado el contrabando, a lo que las autoridades han respondido cerrando de noche las fronteras. Pero, en lugar de adoptar un plan de ajuste, el gobierno afirma que la política económica está siendo exitosa.

Bien es cierto que el presidente Maduro ha señalado en más de una ocasión su voluntad a la hora de adoptar medidas correctoras, sin embargo ha sido incapaz de lograr un consenso entre las diferentes facciones que se sitúan dentro del gobierno. Muchos están totalmente en desacuerdo con las medidas tomadas por las autoridades, otros temen las consecuencias que a corto plazo puedan tener las subidas de los precios, mientras que el resto solo se preocupa de que esta situación les hará perder votos en las elecciones legislativas al Parlamento del próximo año.

 

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