Venezuela, entre la expropiación y la intervención estatal

La salud financiera de América Latina es, por el momento, un horizonte no muy complicado. Es una de las pocas regiones del mundo en que la crisis financiera global no afectó con graves consecuencias a cada nación que, en su mayoría, se encuentran en vías de desarrollo. Al parece, Estados Unidos avanza –con sufrimiento- hacia el camino de la leve recuperación económica. México, su principal víctima, se encuentra estable.

Más al sur, Brasil decididamente lidera la región sur pues ya es la octava potencia del mundo y Venezuela, es quien marca el conflicto latente. Primero, por ser una país con buenas reservas de petróleo, lo cual le otorga un poder extra al presidente Hugo Chávez y un espacio de poder que choca con los intereses de Estados Unidos. Segundo, pues el conflicto social crece día a día.

Una reciente devaluación del dólar generó convulsión social, una suba de los precios muy aguda, protestas de los ciudadanos en las calles de Caracas y una situación financiera que amenaza con perjudicar los llamados “petrodólares”.

Ahora, Chávez expropió cadenas de supermercados de capitales privados para nacionalizarlo en reprimenda a las cadenas por aumentar los precios. La decisión del presidente venezolano es clara: no permitir que las grandes cadenas suban los precios injustificadamente. De hacerlo, se les expropia los locales.

Así las cosas, la tensión crece en el país latinoamericano.

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