Tras el no del Congreso, EE.UU. ya tiene cómo ayudar a la industria automotriz

Si bien la Cámara de Diputados había aprobado el plan, el “no” del Senado hizo que rápidamente el Gobierno de Estados Unidos buscara una pronta solución para evitar la posible bancarrota de las automotrices.

Ahora, la Casa Blanca estudia usar parte de los 700.000 millones de dólares del plan de rescate de la economía, que ya fue aprobado por el Congreso, para General Motors y Chrysler, dos de las tres grandes compañías de Detroit, que advirtieron que podrían quebrar si no reciben ayuda financiera.

“Puesto que el Congreso no logró tomar una decisión, estamos dispuestos a impedir una quiebra inminente hasta que el Congreso se vuelva a reunir y tome una decisión que permita a la industria ser viable a largo plazo”, dijo Brookly McLaughlin, la portavoz del Tesoro.

Mientras el presidente electo Barack Obama se declaró decepcionado por el impase que le propició el Senado a la movida, el sindicato del automóvil estadounidense estimó que el uso de los fondos de estabilización de bancos es la “única opción” para salir adelante.

El plan que fue tratado por el Congreso destinaba 14.000 millones de dólares para la ocasión, aunque ahora no sabemos si será la misma cifra.

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