Situación crítica para la economía de Gaza

Gaza

La economía de Gaza ha llegado al borde del colapso tras conocerse esta semana que sufre la mayor tasa de desempleo del mundo. Esta franja costera está completamente devastada por la guerra, el mal gobierno y el bloqueo egipcio-israelí. Un sombrío panorama en una economía estrangulada por años de bloqueos internacionales y que se enfrenta a una crisis muy peligrosa.

Alrededor del 43% de los 1,8 millones de residentes de Gaza están desempleados, con el desempleo juvenil rozando el 60% desde finales del año pasado. Unas cifras de desempleo y pobreza muy preocupantes ya que el mercado económico actual no es capaz de ofrecer puestos de trabajo, dejando a la población, especialmente a los más jóvenes, en una situación desesperante.

El actual bloqueo de países como Egipto o Israel y la guerra han provocado graves daños en la economía de Gaza y en los medios de subsistencia de las personas. Sin ir más lejos, las exportaciones prácticamente han desaparecido y el sector manufacturero se ha reducido hasta en un 60%. Con estos números, no puede sobrevivir ninguna economía en el mundo.

Gaza ha sido gobernada por el grupo islamista Hamas desde el año 2007 y, prácticamente desde entonces, ha luchado contra los bloqueos de países como Egipto. Hamas ha tenido siempre muchos problemas para pagar los salarios, hasta el punto de que la renta per cápita de los habitantes de Gaza se ha reducido en un tercio en los últimos veinte años. O lo que es lo mismo, estamos ante una contracción del 15% de su PIB en el 2014.

El desempleo ha aumentado hasta en once puntos porcentuales, hasta llegar a ese 43% que, probablemente, sea la tasa más elevada del mundo. Por otro lado, la tasa de pobreza se sitúa ya en el 39%, a pesar de que el crecimiento de los gastos del Gobierno fue el año pasado de un 9%, algo que resulta a todas luces insostenible para esta terrible situación.

Un 80% de la población de Gaza debe recibir algún tipo de ayuda económica para poder sobrevivir, una cifra que retrata el grado de sufrimiento de sus ciudadanos, la mayoría de ellos con problemas de falta de luz, agua, alcantarillado y, especialmente, el trauma de la guerra que aparece por todas partes. De los millones en ayuda humanitaria prometidos para la reconstrucción de Gaza, apenas se ha desembolsado hasta el momento un 27%.

 

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