Salven a Grecia!

Difícilmente en la era moderna donde todo pasa por las finanzas, se asista al fin de un país como nación física, con límites, reglas y habitantes vivienda dentro de él. Por ello, la situación de Grecia es lo más cercano a la destrucción de un país por motivos económicos y no bélicos o políticos.
 
Por ello, ante un escenario como el presente, el Gobierno de Grecia sólo debe hacer una cosa: sentarse a negociar con los banqueros internacionales, obtener el mejor beneficio para la nación y analizar el costo de ese beneficio.
 
Es allí donde reside el mayor inconveniente: el costo de Grecia para las próximas décadas.
 
Es muy probable que la crisis económica se desarrolle durante un plazo de un año o más, pero el país europeo deberá convivir décadas con una economía endeudada, con intereses que siempre serán más elevados y un programa económico que no podrá ser decidido únicamente por el Gobierno de Grecia sino por organismos financieros internacionales y el poder político del país.
 
Así, Grecia deberá resistir varios años, con o sin control de los mercados internacionales, pero con una sola certeza: una deuda muy extendida en el tiempo.

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