De los mercados y las redes sociales, de Estados Unidos y África

En esta semana que se nos termina… a algunos el trabajo por fin, a otros las vacaciones y a muchos la paciencia, nos hemos encontrado frente a frente con la dicotomía que se vive entre el esplendor y las múltiples fórmulas para lograr un negocio de éxito en el entamado social y el caos que se vive en la vieja economía.

Una vieja economía que pasa del paroxismo a la desesperación sin término medio y que, mientras ayer la toma proximidad con la fecha máxima para que Estados unidos pague sus deudas, provocaba tensiones en los mercados, hoy, ha sido el dato del empleo mejor dicho, la caída en las cifras de petición de subsidios, lo que ha aportado tranquilidad al mercado.

Siguen las revueltas en España, Grecia, irlanda, Portugal… en Europa en su conjunto, demandando justicia y equidad.

Y siguen las revueltas en Chile donde la educación se transforma en un tema de gran relevancia que, perfectamente puede extrapolarse al resto del mundo. Es necesario enfrentar nuevos modelos educativos donde la innovación y la creatividad se focalicen para formar generaciones eficientes.

Y obviamente no nos podemos olvidar de la crisis, profunda, que se vive en África, más de 500.000 niños morirán de hambre en los próximos días si no somos capaces de repartir mejor los recursos. Enfrentados a la peor sequía de los últimos 60 años en África, la regulación demográfica parece ser un tema menor para el resto del mundo.

La economía convulsa en tránsito hacia lo social y con las directrices muy claras.

  • Exaltación del yo soy
  • Emprendimiento como forma de vida
  • Finanzas sociales
  • Reparto de recursos
  • Compromiso
  • Generación de confianza

Son algunos de los requisitos esenciales para lograr negocios de éxito y el crecimiento constante y eficiente del entramado social, del nuevo ciclo, la nueva economía donde la calidad de vida se mide en términos de eficiencia y donde el reparto de recursos es inherente a la acción social.

Acción social y revueltas sociales para enfrentar un mundo que se desintegra y que nos informa que, si no somos capaces de aprender algo de todo esto… ya sabemos qué pasó en Roma.

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