¿Reforma económicas sin precedentes en China?

China

China abre un periodo de reformas graduales y de cambios en su Gobierno con el fin de crear riqueza, impulsar el crecimiento del PIB y generar bienestar para su población. Un programa que incidirá especialmente en el sector financiero, del comercio o la sanidad, así como en el apartado fiscal. Al menos esto es lo que anunció ayer el propio régimen chino.

A este otro lado del mundo nos preguntamos si esto será algo así como la “perestroika china”. El malestar social en materia de seguridad especialmente ha provocado que el Gobierno prepare este paquete ante los desafíos que se le plantean en el mercado exterior. Como primera medida han vaticinado que se dejará más margen a la iniciativa privada mediante la apertura de más sectores e industrias al capital.

Otras de las medidas que se llevarán a cabo en los próximos años y que ya han sido anunciadas son las de profundizar en la reforma fiscal y tributaria, conceder a los agricultores más derechos de propiedad y desarrollar un sistema de seguridad sostenible. En definitiva un mayor papel del mercado en la economía para reformar el sistema de finanzas.

Sin embargo a medida que han pasado las horas y se han conocido las primeras impresiones ante esta reforma económica sin precedentes se puede decir que los inversores se sienten un tanto decepcionados. La prensa oficial china llevaba varias semanas anunciando que las reformas del Gobierno iban a ser más que importantes e iban a sentar un precedente histórico. Tanto es así que incluso hasta las reuniones de los dirigentes chinos se llevaron en secreto, sin que la propia prensa supiera el lugar en el que se celebraban.

¿Reacciones? La Bolsa de Shangai es un claro ejemplo de la decepción ante el comunicado del Gobierno con sus “reformas sin precedentes”: ha caído un 1,83% estos días. Un paquete de medidas que han calificado de falto de detalles, con nula concreción y con el que no se avanza en absoluto, sino que se vuelve atrás. Las únicas novedades han sido la creación del Comité de Seguridad Nacional y el Pequeño Comité de Coordinación de las Reformas.

En China se esperaba con expectación que las nuevas reformas se centrarán en dos aspectos que apenas se tocan: la reforma de la tierra para que el campesinado chino pueda tener una mayor evolución y desarrollo, y la abolición del hukou, el sistema que limita la emigración rural a la ciudad (un carné de ciudadano urbano que solo se da a los nacidos en grandes poblaciones y que impide a los campesinos que emigran el acceso a servicios de educación o sanitarios.

Lo cierto es que la reforma económica que tanto se ha vendido en las últimas semanas en China no ha calado en absoluto entre la población, los empresarios y los inversores.

Más información – China no para de crecer

Imagen – La República

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