Recomendaciones del FMI rechazadas por Hungría

En el mundo de las finanzas internacionales existe una fecha bisagra o quiebre que determinó un cambio de paradigma a nivel mundial y fue el día en que en los Estados Unidos se decretó la explosión de la burbuja financiera que provocó la crisis mundial más grave de la historia moderna desde el país estadounidense en 2008 hasta la actualidad.

Y el papel del Fondo Monetario Internacional fue el de analizar la economía de los países, diagnosticar el problema, ofrecer una solución y ceder dinero en calidad de préstamos. Pues bien, en general lo hacía con los países subdesarrollados o emergentes pero no con las grandes potencias.

Luego de la burbuja financiera, ya nadie mostró interés en acceder a la ayuda del FMI, organismo multilateral de crédito que, en varios casos notorios, sólo perjudicó las economías emergentes. Ahora, el Fondo intenta recobrar el protagonismo perdido con un plan de ayuda a Hungría, país que rechazó totalmente los recortes y ajustes en sus cuentas fiscales recomendados por los funcionarios del FMI.

Y pese a que el Fondo se opone, la idea del Ministro de Economía húngaro es aplicar un impuesto a los bancos para lograr abandonar la crisis y recaudar más dinero. Al parecer, para el FMI no todas las soluciones son positivas. Muchas, en cambio, son negativas, y algunos países han entendido el mensaje.

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