Preocupa en el mundo el bajo crecimiento económico en China

Economia en China

Aún sigue siendo una cifra de crecimiento económico inalcanzable para casi todos los países del planeta, sin embargo el hecho de que China haya crecido a una tasa del 7,3% interanual entre julio y septiembre hace que resulte el peor dato desde el primer trimestre del 2009. Unos números que solo hacen aumentar la preocupación de un efecto indirecto en la economía mundial, a menos que los dirigentes chinos confirmen que se trata de una desaceleración controlada.

Este resultado del tercer trimestre chino ponen al país asiático en un crecimiento económico anual para este año en torno al 7,5%. No en vano, el crecimiento ha sido de un 7,5% con respecto al tercer trimestre del 2013 y de un 7,4% sobre el segundo trimestre del 2014. Los líderes comunistas están intentando conducir a China hacia un crecimiento basado en el consumo interno en lugar de un exceso de confianza tanto en el comercio exterior como en la inversión.

Pero esta desaceleración económica viene acompañada también del riesgo de la pérdida de empleos, aunque este último se mantuvo estable durante el tercer trimestre. La recesión se ha centrado especialmente en el sector inmobiliario, principal causante de la zozobra china. El gasto en infraestructura apuntaló el crecimiento del segundo trimestre, pero una vez que se dejó de lado este aspecto la presión a la baja ha regresado a la economía del gigante asiático.

Una desaceleración en la economía china probablemente pueda causar algún daño a las economías de Estados Unidos y Europa, además de a los principales productores de materias primas del mundo como Australia, Indonesia y Brasil, que se han acostumbrado a la enorme demanda que les llega desde China. Cada caída porcentual de un punto en el crecimiento económico en China supone la caída de un 0,2% en la economía estadounidense.

Aún así, las cifras de crecimiento chino superaron las expectativas de muchos analistas financieros, ya que esperaban que fuera del 7,2% o más bajo. Las bolsas de Asia se han tomado la noticia con relativa calma y han cerrado la jornada sin grandes pérdidas ni beneficios espectaculares. La idea es reflejar que no hay una excesiva preocupación por la situación, aunque la cosa no está como para tirar cohetes. Los políticos chinos no van a tomar ningún tipo de medida al respecto.

 

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