Obama, apremiado por una crisis que no desaparece

 

La pesadilla para los Estados Unidos no tiene fin, y si bien lo peor de la crisis no ha finalizado, la economía comenzó a planificar objetivos bajo horizontes más benévolos. Sin embargo, la preocupación del presidente Obama no cesa, y tiene sus motivos.

El presidente Barack Obama realizó declaraciones que no agradaron al sector financiero, pues reconoció que el país deberá adoptar difíciles medidas para intentar combatir el gasto público que se ha transformado en una seria amenaza contra el país.

Desde hace varios meses que el principal objetivo de la administración Bush es recortar el déficit, aunque en esta ocasión, al no producirse mejoras concretas, Obama anticipó que el gasto doméstico se resentitá “y será una difícil decisión”.

La economía en general, al mismo tiempo, no logra retomar el camino de la recuperación perdido tras la exlosión de la crisis financiera. La pregunta es, entonces, si Obama llevará adelante sus medidas pese al descontento social que provocará un ajuste mayor.

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