Los sobornos alcanzan al 3% del PBI mundial

Lucha contra la corrupción

Aquellos que dedicamos gran parte de nuestra vida a intentar comprender, analizar o comunicar temas vinculados con la economía, muchas veces perdemos la noción de la magnitud de las cifras que leemos y transmitimos o incluso (y esto es aún más preocupante), de la variable misma que estamos cuantificando.

Estoy seguro que muchos habrán sido los economistas que hayan leído el estimativo del Banco Mundial en materia de sobornos como un dato más que anexar al baúl de la memoria. Muy lejos de eso, el valor anual de los sobornos en el mundo, debe ser visto no sólo como un dato curioso (porque lo primero que uno se pregunta es: siendo la corrupción una actividad ilícita, gran parte de sus transacciones pasan desapercibidas a las autoridades, ¿cuál será pues la compleja red de supuestos y previsiones que sustenta su estimación cuantitativa?), sino también, y principalmente, debe ser visto como un dato que amerita una mayor reflexión de la que podemos brindar en este espacio.

Que los sobornos ronden el billón de dólares y representen un 3% del PBI mundial es realmente un indicador de cuán lejos está el mundo de alcanzar sus objetivos de justicia y honestidad por parte de aquellos con acceso al poder.

La corrupción afecta tanto a los países desarrollados como a los más pobres. Los principales flujos de sobornos van desde empresas provenientes de países ricos a funcionarios estatales de países carenciados. Esto me recuerda una discusión muy interesante que leí a finales de setiembre en el Blog Salmón y cuya lectura recomiendo.

Estos datos ponen sobre la mesa la necesidad de afianzar valores tanto a nivel civil como institucional que fomenten la honestidad, una lucha que nos lleva al escenario de la educación y establece un desafío que espero, estemos a la altura de enfrentar.

Vía | El mundo

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