Los pequeños riesgos actuales de la economía mundial

China

Hay un montón de razones para pensar que la economía global está en un periodo positivo de desarrollo. Solo tenemos que poner la vista en los progresos de la economía de Estados Unidos, el empuje que en los últimos meses está experimentando China, la mejora de la producción industrial alemana o los buenos augurios de las principales empresas japonesas, por poner varios ejemplos. Sin embargo, ¿es oro todo lo que reluce?, ¿podemos estar tranquilos del todo?

Lo cierto es que los principales expertos y analistas financieros aseguran que aún debemos ir con pies de plomo. En la actualidad hay algunos riesgos a la baja que, si bien no van a hacer tambalear la economía mundial como en el 2008, no se pueden perder de vista ni un solo momento.

En primera lugar la deflación en Europa (la deflación consiste en una bajada generalizada y prolongada del nivel de precios de bienes y servicios). Los precios europeos están aumentado a su ritmo más lento desde lo peor de la crisis, momento en el que cayeron del todo. La deflación es un proceso peligroso para cualquier economía. La disminución de los precios frena el crecimiento económico ya que suele responder a una caída de la demanda.

Otro de los pequeños riesgos a los que nos enfrentamos es la caída en la demanda de hipotecas a nivel mundial en el primer trimestre del 2014. Los préstamos bancarios suelen ser parte importante en el avance de cualquier economía que se precie. Una recuperación en la demanda de préstamos hipotecarios fue lo que precisamente hizo emerger la economía estadounidense.

En tercer lugar miramos hacia China. Hay motivos para pensar que los inversores están últimamente muy reticentes a invertir en el gigante asiático. No es que sea demasiado grave, ya que el sistema financiero está respaldado por el gobierno del país, pero sí es cierto que si no hay un crecimiento económico de la segunda economía del mundo…

La desaceleración de China puede poner en peligro el auge de otros mercados emergentes. Este es el caso, por ejemplo, de Brasil. Aquí pasa algo parecido con los inversores. Si no se confía demasiado en meter dinero en China, menos en la primera economía sudamericana. También hay que tener en cuenta que hay elecciones próximamente en el país y se está a la expectativa de lo que pueda ocurrir.

Por último hay que hablar de la enorme deuda de Japón (se calcula en torno al 230% de su PIB y sigue creciendo), un país que necesita sí o sí de la entrada de inversores extranjeros. Al igual que Brasil se trata de un mercado emergente que puede verse perjudicado por el efecto dominó de China.

Imagen – Ojos del Mundo

 

 

 

 

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