Los agricultores europeos comienzan a sufrir las sanciones a Rusia

Agricultura

Después de emitir en primavera una serie de sanciones dirigidas al círculo íntimo del presidente ruso Vladimir Putin, el pasado 31 de julio la Unión Europea amplió las prohibiciones a diferentes sectores de la economía rusa, prohibiendo el comercio con diferentes empresas del mundo financiero, energético y de defensa. Una semana más tarde, Putin respondía con el embargo durante un año de importar una gran cantidad de productos agrícolas procedentes de cualquier país o región que hubiera adoptado sanciones contra Rusia.

Esto incluye, pues, la Unión Europea, Noruega, Estados Unidos, Canadá y Australia. Los efectos de este embargo comienzan ya a sentirse en Europa, uno de los mayores socios comerciales de Rusia. La exportación de productos europeos tuvieron el año pasado un valor de más de 500 millones de euros. Ahora, al no poder exportar a Rusia buena parte de esos productos, se está produciendo un excedente resultante en la producción que ya está provocando una gran caída de los precios.

Hace unos meses, la mayoría de economistas pensaba que el principal golpe que se llevaría la economía europea por mor del conflicto de Ucrania sería la subida de los precios del gas natural. Sin embargo, la visión ahora es diferente. La prohibición rusa ha bajado considerablemente los precios de los productos lácteos en Finlandia, de los melocotones españoles o del repollo letón, por poner algunos ejemplos.

También están sufriendo las consecuencias los precios de los productos cárnicos. El año pasado, Rusia representó alrededor de un cuarto de las exportaciones de carne de vacuno de la Unión Europea y un tercio de las exportaciones de frutas y hortalizas. Asimismo, después de entrar en vigor las sanciones a Rusia, el precio de los pepinos y tomates holandeses han bajado un 80%. En España, por ejemplo, los agricultores están obteniendo entre un 30% y un 50% menos en la venta de sus melocotones y naranjas. Los efectos también se pueden sentir incluso en aquellos países que no exportan tanto a Rusia.

Para los consumidores europeos, la prohibición rusa está dando como resultado que se puedan adquirir algunos alimentos a un precio mucho más bajo. En los mercados centrales de algunas capitales europeas se está dando el caso de venderse frutas, hortalizas y otros productos casi a la mitad de precio que en los grandes supermercados.

A raíz de esta prohibición rusa, el pasado 18 de agosto la Unión Europea anunció una serie de medidas de apoyo para los productores de frutas y hortalizas por valor de 125 millones de euros. Sin embargo, hace apenas unos días ha comunicado que se suspende el programa debido a un aumento desproporcionado de las peticiones. Se espera que en breve ofrezca un nuevo plan. Lo que demuestra que, en realidad, la Unión Europea no pensaba que esta situación fuera a conllevar consecuencias tan graves.

 

 

 

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