Las sanciones a Rusia empiezan a tener efecto en su economía

Vladimir Putin

A comienzos de esta semana el Ministerio de Economía ruso lanzaba una primera señal. Las tensiones internacionales en torno al conflicto de Crimea ya comenzaban a pasar factura a Moscú. La inflación en Rusia está creciendo mucho más de lo normal y algunos inversores están retirando su dinero del país.

El año pasado la economía apenas creció un 1,3%, muy por debajo de las previsiones iniciales. En lo que llevamos de 2014 los analistas financieros rusos atisban pocas esperanzas de que se vaya a recuperar este crecimiento. En lugar de ello el rendimiento económico se está deteriorando aún más a consecuencia de las tensiones internacionales que han surgido a raíz del conflicto con Ucrania.

¿Hay miedo en Rusia? El Ministro de Economía ruso, Andrei Klepach, ha sido el primero en responder: “aún es demasiado pronto para hablar de un vuelco en las tendencias económicos de este año, pero lo cierto es que la recuperación que esperábamos se ha estancado”.

Rusia no entrará en ningún momento en recesión, pero este estancamiento de su economía es un problema. Principalmente en el tema de los inversores (algunos ya han salido del mapa ruso), que viendo la paralización de sus inversiones no van a esperar mucho más para retirar su dinero del país. La salida neta de capital en este primer trimestre del año será de 70.000 millones de dólares, cuando en todo el año pasado fue de 62.000.

A esto hay que añadirle el rápido crecimiento de la inflación. Las primeras estimaciones esperan que se sitúe en marzo en torno al 7%, cuando en febrero andaba por el 6,2%. Una prueba más de que los indicadores económicos en Rusia se han ido deteriorando a medida que se ha recrudecido la crisis en Ucrania. Las sanciones internacionales contra Rusia aún no han tenido un gran efecto, pero sí suponen un empeoramiento en las relaciones que hace temer.

Lo que sí es cierto es que todo esto no beneficia en nada a la economía rusa. Los factores negativos y la inestabilidad provocan incertidumbre, subida de la inflación, estancamiento económico y, sobre todo, la salida de capitales. Puede ser un año bastante complicado para el Gobierno de Putin.

Imagen – El Universal

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