La paradoja del opio en Afganistán

Opio en Afganistan

A pesar de los millones de dólares gastados para su erradicación, la cosecha de opio en Afganistán está a punto de batir este año todos los récords. A la vista de los números se ha convertido en una de las principales actividades agrícolas del país. En el 2013 se produjeron más de seis mil toneladas, es decir, un 36% más que en el 2012, creciendo por tercer año consecutivo. La pregunta que se hacen los afganos es: ¿es o no una buena noticia para el país?

Lo cierto es que el opio es para muchos sinónimo de violencia e inseguridad, mientras que para otros supone un impulso para la economía y la estabilidad de Afganistán. En algunos sectores se asegura que sin esta elevada producción las cosas irían a peor para los afganos ya que el opio da trabajo a miles de personas y los mantiene ocupados hasta el final de la cosecha. De esta manera tienen un salario y, para más inri, se alejan de las ideas revolucionarias que los obligan a tomar las armas.

No hay en estos momentos una economía legal en Afganistán que pueda igualar las ganancias y el dinero que se mueve con el opio. De esta manera aunque no se trata de una actividad lícita es mucho más rentable y da mayores dividendos que cualquier otra alternativa sana. Sin el opio habría una terrible inestabilidad laboral en el país, lo que provocaría que la situación fuera mucho peor de lo que ya lo es en la actualidad.

Afganistán produjo en el 2013 el 75% del suministro mundial de opio y, según las perspectivas, este año se elevará esta cifra hasta el 90%. El país es uno de los principales exportadores mundiales de cannabis. Más de 200.000 familias afganas viven de este negocio ilícito. Es evidente que la actitud política para frenar todo esto es prácticamente nula, ya que no se trata de un cultivo invisible. Desde cualquier sector del poder se conocen perfectamente estas cifras de producción.

Pero claro, hay mucho dinero de por medio. Cultivar opio es lo que más dinero da en estos momentos a la agricultura afgana, por lo que va a resultar imposible erradicar por completo este negocio. Algunas de las campañas de lucha contra el narcotráfico de los últimos años, muchas de ellas promovidas por Estados Unidos, no han servido para nada. Precisamente alrededor del 70% del opio del país se produce en tres de las provincias más fuertemente militarizadas por los norteamericanos.

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