La medida más esperada: plan de ayuda a las víctimas inmobiliarias

Era una de las decisiones más urgentes y que los ciudadanos de los Estados Unidos aguardaban por parte del presidente Barack Obama: destinar ayuda a las reales víctimas de la crisis financiera: los propios ciudadanos. Al momento de explotar el sector de las hipotecas subprime, el Gobierno resolvió implementar un plan de ayuda financiera a las grandes corporaciones de su país, mientras miles de estadounidenses perdían sus casas para recalar en las calles a la intemperie.

Hasta el día de hoy, es incontable la cantidad de estadounidenses afectados por el derrumbe de sus hipotecas que determinaron la pérdida de sus viviendas y todo tipo de remates. El descontento social creció cuando el Gobierno decidió destinar miles de millones de dólares al sector financiero.

Ahora, Obama anunció un plan por el que se prevé crear un fondo de 1500 millones de dólares destino a sostener la situación financiera de aquellos propietarios afectados por la crisis. El anuncio, pese a generar buenas expectativas, deberá cumplimentarse rápidamente y resultar útil a las principales víctimas que, de extenderse en el tiempo, continuarán perdiendo viviendas, hipotecas y dinero.

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