La locura de un empresario…

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Tan increíble como vergonzoso, un empresario panadero arrojó a la basura el brazo de un trabajador boliviano ilegal que empleaba.

Franns Rilles Melgar Vargas, que llegó a España como tantos otros latinos para mejorar su condición económica, iba a una panadería industrial y mientras manipulaba la masa, quedó atrapado por la máquina en movimiento. Cuando la logró detener, se dio cuenta que le habían amputado un brazo.

Este hombre, que era explotado como tantos otros indocumentados, cumplía jornadas de 12 horas diarias, no tenía contrato y su sueldo era de tan sólo 700 euros.

Lo peor es que Melgar Vargas fue abandonado a 100 metros del Hospital Fracesc de Borja de Gandía, en Valencia, por su patrón, que luego regresó a la fábrica, limpió la sangre y tiró el brazo a un contenedor de basura.

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