La ciberdelincuencia, un problema para la economía mundial

Ciberdelincuencia

Según una encuesta realizada en Estados Unidos por el centro de investigaciones Pew Research Center, un 18% de las personas han sufrido robos en internet a través de sus cuentas bancarias y un 21% han tenido problemas con sus correos y redes sociales referentes a la ciberdelincuencia. Unos números que ponen de manifiesto el aumento a nivel mundial de la piratería y la delincuencia informática. Un año antes solo un 11% de los mismos encuestados había tenido estos mismos problemas.

La ciberdelincuencia supone, además de un delito, un impacto económico a nivel mundial muy significativo. Las estadísticas no dejan lugar a las dudas y cada vez son más los esfuerzos que se ponen en práctica para la búsqueda de una solución adecuada y necesaria para este problema.

Si nos centramos precisamente en Estados Unidos, en el año 2012 las identidades robadas supusieron un montante de 21.000 millones de dólares. Ese mismo año más de doce millones de personas fueron víctimas de estafas a través de la red. Si bien es difícil establecer un perfil general del delincuente informático, en la mayoría de las ocasiones no suelen actuar solos, sino más bien por medio de una red internacional bien organizada.

Sí resulta más fácil definir el tipo de víctimas a los que estafan ya que, según las estadísticas, en su mayoría son jóvenes usuarios de internet con edades comprendidas entre los 18 y los 29 años o personas mayores en el rango de edad entre los 50 y los 64 años.

La lucha contra la ciberdelincuencia comenzó ya en 1998, año en el que fue penado por la ley el primer caso en Estados Unidos. Desde entonces se ha intentado a nivel mundial aumentar la conciencia entre los usuarios acerca de los peligros ocultos que puede suponer ofrecer datos bancarios o cualquier otro tipo de información confidencial a través de internet sin tener una seguridad previa.

La cantidad de tiempo que pasamos en la red cada vez crece más, al igual que el número de sitios a los que accedemos a través de contraseñas. No hace falta mencionar aquí los riesgos que se corren ante un robo de identidad. Hay que ser siempre conscientes de estos riesgos y volver a aquellas preocupaciones de antaño, una época en la que éramos mucho más cuidadosos a la hora de dar nuestros datos personales.

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