La banca europea, a salvo

En el momento de mayor voracidad de la crisis financiera en Europa, fue la banca la que estuvo a punto de sucumbir ante la presión global y el intento de obtener un gravamen a las transacciones financieras, es decir, cobrar un impuesto por cada transacción realizada.

La debilidad de la banca y la incertidumbre del sistema fue suficiente como para imponer una presión nunca antes ejercida. Sin embargo, no fue suficiente y pese a la crisis, la banca europea evitó el novedoso impuesto.

Pues entones, ¿quiénes han sido los perdedores? Francia, principalmente, y Alemania, quienes han impulsado el impuesto a la trasacción financiera que finalmente ha fallado.

A cambio, Nicolás Sarkozy, evalúa al menos lograr la aprobación de un impuesto bursátil. Alemania, mientras tanto, advierte que hasta Londres podría salir favorecida porque allí se llevan a cabo la mayor parte de las transacciones.

De momento, la banca ha ganado espacio y tiempo pero no olvidéis que es uno de los grandes responsables de la crisis económica internacional.

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