Japón sale de la recesión, aunque su economía sigue siendo débil

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La economía de Japón se recuperó de la recesión en el último trimestre del año pasado. Sin embargo, el crecimiento fue más débil de lo esperado, algo que se sigue notando especialmente en los hogares japoneses y en el gasto de los consumidores. Así lo ha asegurado estos días el Primer Ministro del país, Shinzo Abe, quien se enfrenta al tremendo desafío de recuperar a un Japón estancado en los últimos años.

La expansión del 2,2% de los meses de octubre a diciembre es inferior a las previsiones iniciales, que situaban el crecimiento en un 3,7%. Esto supone aún una recuperación bastante frágil, ya que el PIB sólo ha crecido a una media de 0,6% cada trimestre del 2014. Al menos, el último trimestre del año ha servido para salir de los dos últimos trimestres de contracción.

El Ministro de Economía japonés, Akira Amari, ha asegurado a la vista de estos números que la economía nipona está en camino de su recuperación. Ahora el objetivo a corto plazo es acelerar el consumo para que los pilares de este crecimiento se sustenten. Sin embargo, los principales analistas no son ni mucho menos tan optimistas como el ministro, especialmente en lo concerniente al gasto de los consumidores.

Tanto es así, que desde muchos sectores de la economía el balance económico que se hace del 2014 no es nada halagüeño. Se habla de cifras decepcionantes y de una situación débil en donde las empresas siguen posponiendo sus inversiones por falta de capital.

El consumo privado, que representa el 60% de la economía del país, subió un 0,3% en el último trimestre del 2014, por debajo de las primeras estimaciones que lo situaban en un 0,7%. La esperanza se sitúa en la demanda externa, que creció en un 0,2% gracias al crecimiento en los pedidos de Estados Unidos y China, los dos principales destinos de las exportaciones japonesas.

Precisamente, los políticos japoneses esperan un repunte en materia de exportaciones, que había sido uno de los grandes puntos débiles de la economía de Japón. Esto provocará que crezca la demanda interna y que las empresas puedan volver a crecer y gastar más en salarios e inversiones.

Hay que recordar que la economía japonesa entró en recesión en el trimestre de julio a septiembre del año pasado, lo que provocó que el Ministro Abe tuviera que retrasar una subida de impuestos que estaba prevista inicialmente para octubre del 2015

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