Islandia: un año después del colapso, los banqueros todavía siguen exiliados

Islandia okey

En octubre de 2008, la solitaria isla del atlántico Norte, conocida por todos nosotros por su estabilidad financiera, vio cómo su economía se derrumbaba en pocos días y a raíz de la crisis crediticia mundial, que obligó al gobierno local a hacerse cargo de los tres principales bancos del país y suspender las actividades bursátiles.

Hoy, un año después, la mayor parte de los directores de los bancos que han quebrado se han ido del país, cansados de los ataques verbales y las estigmatizadoras pintadas en rojo en sus casas y automóviles.

La gente, recuerdo, salió a la calle a manifestar su ira por haber perdido sus ahorros y sus trabajos mientras la inflación se disparaba y la moneda se devaluaba, todo como consecuencia, a su entender, de unos pocos banqueros fuera de control.

Entre 50 y 60 altos directivos y abogados bancarios fueron interrogados por el caso, pero aún no se ha presentado cargos en su contra.

Los banqueros cuestionados no quieren hoy hablar de las amenazas que reciben, del riesgo de causas penales que a las que se enfrentan o de sus temores de que sus nuevos empleadores se vean inundados de correos electrónicos llenos de ira si alguien descubre dónde están trabajando hoy.

Además, admiten que es difícil saber si el colapso pudo haberse evitado, en gran parte porque el sistema financiero islandés había crecido tanto que el Banco Central y el gobierno tenían pocas opciones de salvar las entidades bancarias en problemas cuando estalló la crisis.

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