Grandes manifestaciones en Brasil contra Dilma Rousseff

Brasil

Casi un millón de personas se manifestaron ayer en las principales ciudades y pueblos de Brasil. Un millón de personas hartas del lento crecimiento económico de un país en el que la corrupción y la subida de los precios se han convertido en dos de las principales causas de estupor general. Buena parte del pueblo brasileño clama por la destitución de su presidenta, Dilma Rousseff.

Estas protestas no vienen precisamente de ahora, sino que son el desencadenante de una situación que Brasil viene arrastrando desde el punto de vista político y económico desde hace casi cinco años. Un nuevo estancamiento en la economía del país, al que se acaba de unir el escándalo de corrupción multimillonario de la empresa nacional petrolera Petrobras, podrían traducirse en consecuencias muy graves para la población.

Rousseff fue reelegida como presidenta del gobierno hace escasamente cinco meses. Las protestas demuestran el malestar por su liderazgo y pretenden agitar las conciencias de los partidos de la oposición. Las primeras reacciones del Gobierno no se han hecho esperar: “estas manifestaciones lo único que están consiguiendo es obstaculizar los esfuerzos en aprobar reformas destinadas a reactivar la economía”.

Si bien es cierto que se ha reconocido el derecho de protesta de los manifestantes, lo cierto es que a pesar del millón de personas que se lanzaron a las calles el gobierno de Rousseff ha minimizado las consecuencias, asegurando que tan solo son un grupo de descontentos por la derrota en las urnas.

En esta ocasión, las manifestaciones masivas han sido tranquilas en su mayor parte. Nada que ver con la ola de violencia que se produjo en el 2013, cuando millones de brasileños protestaron por el gasto de millones de dólares que suponía celebrar la Copa Confederaciones y el Mundial del 2014 en un momento en el que la economía del país se tambaleaba.

Se avecinan meses convulsos en un país que ha pasado de ser uno de los de mayor crecimiento económico del mundo a una situación alarmante. La subida de impuestos y la corrupción están quebrando poco a poco la paciencia de los brasileños.

 

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Jose Manuel Vargas

Me llamo José Manuel, soy de Jerez de la Frontera pero en la actualidad vivo en Narón (A Coruña). Licenciado en Filología Hispánica, he... Ver perfil ›

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