GM se declara en quiebra y pasa al Estado

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El gigante constructor, tal como se veía venir, se acogió a la ley de quiebras en Nueva York en el marco de un plan para emprender una reestructuración con fuerte asistencia financiera del Estado.

General Motors, símbolo del poderío industrial estadounidense, tenía dos meses desde fines de marzo para probar que era viable, aunque la crisis agravó sus dificultades de tal forma que el pedido de bancarrota se impuso como la única salida posible.

El gobierno de Obama se fijó como objetivo sacar a la “nueva GM” del procedimiento judicial de quiebra en un plazo de entre 60 y 90 días. Es decir: el doble o el triple de lo que le demandó a su “pequeño” competidor Chrysler, que hoy dejó la bancarrota tras haberla solicitado el 30 de abril pasado.

La torta de la nueva empresa quedará distribuida así: el Estado estadounidense aportará 30.100 millones de dólares y controlará el 60% de su capital; el canadiense y la provincia de Ontario, donde GM posee numerosas fábricas, desembolsarán 9.500 millones de dólares y obtendrán el 12% del capital.

Además, el fondo de gestión sindical encargado de financiar la cobertura médica de los jubilados manejará el 17,5% y otro 10% quedará en manos de los poseedores de obligaciones, que el sábado pasado aceptaron una oferta gubernamental.

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