General Motors y el día después

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La producción de un clásico film de una comedia norteamericana bien podría parodiar la peor de las realidades, pero la situación de General Motors bien podría definirse como un film de ciencia ficción… o, mejor dicho, de terror. Y no es que haya escenas de sangre, pero sí de un guión inexplicable que pocos podremos entender.

Luego de años de liderazgo en el mundo industrial, luego de ser la compañía número uno del mundo en el sector automotriz superada recién en 2008 por la japonesa Toyota, y luego de la declaración de quiebra a causa de la crisis financiera, la empresa símbolo norteamericana ideó, en medio de semejante crisis, un nuevo comercial.

El spot publicitario intenta mostrar una nueva etapa de la compañía, con menos modelos a promocionar pero con más eficiencia. Y si esto no queda claro, el objetivo es aclarar que no han desaparecido sino que se trata de un cambio. Claramente, la idea es enviar un mensaje optimista a días de una de las más grandes bancarrotas del mundo. Lo insólito de la campaña es que muestra la resurrección de la firma, aclara al decir “seamos completamente honestos: ninguna compañía quiere pasar por esta situación”, pero adelanta que “se viene el nuevo auto norteamericano”.

En definitiva, el comercial sólo se difundió por internet pero fue retransmitido en radio y televisión. Está claro que para General Motors, más allá de los millones perdidos y los miles de trabajadores despedidos, comienza una nueva etapa.

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