Europa podría caer en deflación

Hollande y Merkel

Hace apenas unos meses los principales líderes políticos de la eurozona creían que, después de haber resistido la enorme tormenta de los últimos años, lo peor ya habría pasado. Alentados por la promesa de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, de hacer lo que fuera necesario para apoyar al euro, la confianza había regresado al Viejo Continente.

El crecimiento económico, aunque a ritmo lento, parecía volver. La mayoría de los países se estaban  recuperando tras una serie de dolorosas medidas y rescates para reducir el déficit presupuestario y mejorar la competitividad. El desempleo, especialmente entre los jóvenes, sigue siendo muy alto, pero al menos en la mayoría de los países ha bajado. El riesgo de un desplome del euro se había disipado. Sin embargo, todo ha sido una ilusión.

En las últimas semanas, los países de la zona euro han comenzado a hacer aguas de nuevo. Italia ha vuelto a caer en recesión y su PIB solo está un poco por encima de los números que registraba hace quince años, el PIB de Francia sigue estancado y la poderosa Alemania ha registrado una contracción en su economía del 0,2%, lo que la sitúa al borde de la recesión. Además, no se esperan buenos augurios para el tercer trimestre del 2014, en parte porque la zona euro sufrirá las consecuencias de las sanciones sobre Rusia.

Mientras tanto, la inflación ha caído de forma peligrosa, aumentando los temores de que Europa en su conjunto podría caer presa de la deflación. Una situación que contrasta con Estados Unidos y Gran Bretaña, cuyas economías están disfrutando de un crecimiento sostenido. Dado que Alemania, Francia e Italia representan dos tercios del PIB de la zona euro, el crecimiento en países como España o los Países Bajos no han podido compensar esta grave situación.

Las causas de los nuevos males de Europa pueden deberse a tres problemas muy familiares y relacionados entre sí:

  1. En primer lugar, hay una escasez de líderes políticos con el coraje y la convicción suficientes como impulsar reformas estructurales que mejoren la competitividad y que, con el tiempo, reaviven el crecimiento
  2. En segundo lugar, la opinión pública no está convencida de la necesidad urgente de cambios profundos y radicales
  3. Y en tercer lugar, a pesar de los esfuerzos del señor Draghi, el marco monetario y fiscal es demasiado apretado, lo que estrangula el crecimiento y hace que las reformas estructurales sean más difíciles de llevar a cabo

El país que personifica de forma más dramática estos tres problemas es Francia. Esta semana su presidente, François Hollande, se ha visto obligado a reorganizar su gobierno, después de que el hasta hace poco Ministro de Economía, Arnaud Montebourg, criticara las políticas de austeridad de Hollande y propusiera un proceso de desglobalización.

Lo cierto es que lo que se preveía un año de esperanza se está convirtiendo en un momento bastante difícil incluso para las tres primeras economías de la zona euro. Aquellos que pensaban que lo peor de la crisis ya había pasado, no contaban con este grave retroceso en Europa.

 

 

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2 comentarios

  1.   cogote eboli dijo

    Aguante los pibes

  2.   Cayo Blanco y Rojo dijo

    Para mi cascarudo tiene razón, el se come a Colla

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