El pueblo egipcio vive una economía irreal

Egipto

Los egipcios no paran de leer en los periódicos del país buenas noticias económicas en los últimos años. Que si aumento salarial para los trabajadores públicos, que si están a punto de recibir un préstamo del FMI para reducir el déficit presupuestario, que en breve se iniciarán trabajos para recuperar las zonas más lúgubres de tal o cual ciudad…

Sin embargo, y ya no solo teniendo en cuenta los levantamientos populares de hace algo más de un año, vas a los datos y las estadísticas reales y observas que en los últimos 30 años las tasas de pobreza y analfabetismo han aumentado considerablemente. Te das cuenta que los ingresos de los trabajadores apenas han crecido, que la riqueza se concentra en una pequeña parte de la sociedad y que no paran de salir noticias alentadoras para que la población se mantenga en calma.

En estas últimas décadas la economía egipcia se ha basado en intentar mantener a los pobres en un estado que les permita sobrevivir y a los ricos muy por encima de las posibilidades de este país. ¿Los planes para combatir la pobreza y modernizar sectores como la educación y la salud? Esos no parecen interesar demasiado al Gobierno.

Egipto necesita abordar ya las causas fundamentales de su mala gestión económica. Y no me refiero exclusivamente al desempleo, que apenas es un síntoma de una enfermedad mucho más grave. El problema es la falta de capital humano que permita a Egipto competir en el mercado internacional, así como los altos salarios del sector privado. En Egipto quien gana más dinero es el menos cualificado, mientras que los graduados universitarios toman café maldiciendo su suerte.

También está el caso de los que ocupan un puesto de trabajo que no se corresponde con sus habilidades o su formación universitaria o que trabajan en jornadas más cortas (desempleo disfrazado). Como podéis comprobar, el problema no es realmente el desempleo en sí, sino el hacer buen uso de las necesidades de mercado.

¿Y en cuanto a las inversiones? Volvemos a las noticias optimistas de los periódicos. El Gobierno egipcio viene hablando en los últimos tiempos sobre sus intenciones de abrir el país a los inversores. Pero claro, ¿qué tipo de inversión? El sector de la tecnología está bajo mínimos en Egipto. En este sentido el progreso económico es casi nulo, de ahí que no invita a que los inversores extranjeros metan su dinero en tecnología egipcia.

Todos estos problemas hacen que la corrupción esté a la orden del día. Apenas hay voluntad política por evitarla ya que como no hay suficientes medidas para erradicarla… Viendo esto de esta manera es fácil de explicar lo de aquellos levantamientos populares de El Cairo, ¿verdad?

Imagen – Sulekha

 

 

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