El paro de productores agropecuarios: difícil prueba para el Gobierno argentino.

Cristina Fernández

Una verdadera crisis política y económica está viviendo Argentina. Lleva ya catorce días e involucra al Gobierno y a los productores agropecuarios. La salida del conflicto se hace cada vez más complicada, desde el momento en cada parte radicaliza cada vez más su postura.

Los productores reclaman por los nuevos impuestos a las exportaciones de girasol y la soja. Como medida de protesta se han dispuesto a cortar el paso por importantes rutas prohibiéndoles a los camioneros la distribución de los productos básicos. Los problemas de abastecimiento ya se pueden apreciar en los supermercados desde donde se afirma que es casi imposible encontrar carne. Además se han sumado otros grupos opositores al gobierno que se movilizan en ciudades como Buenos Aires.

El gobierno argentino se muestra muy firme en su posición, sin disposición al dialogo, según declaraciones de la propia presidenta y del Ministro de Economía, Martín Lousteau. Afirman que no tienen planeado hacer modificaciones y descalifican duramente a los productores perjudicados con los nuevos impuestos. Las protestas, según el Gobierno, son llevadas a cabo por uno de los sectores que ha tenido mayor rentabilidad desde el 2001, que se ha enriquecido debido a los elevados precios internacionales de estos productos. El Gobierno defiende su política, basándose en que su objetivo es distribuir de la mejor manera posible, esos altos beneficios, en toda la sociedad.

Hay en juego 2.000 millones de dólares para las arcas del Gobierno. Además esto supone una prueba importante para la viabilidad del proyecto político-económico de Cristina Kirchner, ya que si se llega a atender los reclamos de este grupo, quedará como antecedente para las futuras políticas de similares características a esta. Los son los que sufren las peores consecuencias.

VIA – Clarin

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