El mundo del marketing hoy, aplicado al terrorismo

Existen numerosos y destacados especialistas mundiales en marketing que aseguran que todas las prácticas comerciales y empresariales, desde la más chica hasta la más grande, están totalmente supeditadas a lo que el marketing hace, propone y dispone. Y no existe mejor ejemplo al día de hoy que la última información conocida sobre Bin Laden.

Según algunas cartas secretas detectadas luego del asesinato del máximo terrorista mundial, en esos escritos el líder de Al Qaeda reconocía que la agrupación “sufría problemas de marketing”. Incluso, según las fuentes escritas, Al Qaeda ya había organizado un plan para mejorar la imagen de la red a través de un plan de marketing.

Tal cual fuera una compañía, Bin Laden reconocía que la red debía modificar su imagen y, al mismo tiempo, reducir la muerte de musulmanes, pues según él “eran varios lo muertos”. Incluso –siempre sobre supuestos hasta que no se confirme la información- Bin Laden quería implementar campañas de marketing iguales a las utilizadas en los Estados Unidos, su principal enemigo.

La información fue suministrada por funcionarios que mantuvieron su anonimato ante la información de carácter confidencial y delicada. Además, el terrorista hoy muerto reconocía que el nombre de la organización no auydaba a propagar su imagen en el mundo.

Finalmente, los planes de marketing quedaron inconclusos con su muerte… o no. Sólo lo sabremos, pues, cuando haya noticias de la red terrorista.

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