El fraude de las tarjetas opacas de Caja Madrid

Caja Madrid

El caso de las tarjetas opacas de Caja Madrid y Bankia, por el que 86 directivos cargaron más de 15 millones de euros en gastos personales a la organización, comienza a traducirse en dimisiones. Primero fue el Director General de Economía de la Comunidad de Madrid, Pablo Abejas, para más tarde unirse a él la Presidenta de la Fundación de Caja Madrid, Carmen Cafranga, quien había hecho gastos con su tarjeta por valor de 175.200 euros.

Otro de los que ha dimitido hoy mismo ha sido el Secretario General de UGT en Madrid, José Ricardo Martínez, quien cargó más de 44.000 euros con la tarjeta que tenía de Caja Madrid por su condición de asesor de la organización. Por su parte, Pedro Sánchez, Secretario General del PSOE, ha pedido hoy perdón a los ciudadanos por los 15 militantes de su partido que tenían tarjetas de Caja Madrid y ha asegurado que se ha abierto una investigación para aclarar este tipo de actividades.

Casi todo el espectro político y sindical está metido de lleno en este más que turbio asunto de las tarjetas opacas de Caja Madrid. El importe gastado desde 1999 al 2012 asciende en total a 15,2 millones de euros. Curiosamente, una entidad que fue rescatada y que ha recibido ayudas públicas por un total de 22.200 millones de euros para evitar la quiebra.

En los gastos globales de las tarjetas consta que el mayor gasto se hizo en restaurantes, con tres millones de euros, seguido por las disposiciones de efectivo, dos millones, desplazamientos y viajes, 1,7 millones, grandes superficies, 1,7 millones, hoteles, algo menos de un millón de euros, alimentación, 800.000 euros, ropa, 600.000 euros, y otros conceptos no desglosados. Las operaciones se apuntaban a mano y eran cargadas en cuentas destinadas a errores del servidor informático, creadas para hacer frente a los desajustes técnicos

Eran tarjetas que no aparecían en ninguno de los folletos que la caja de ahorros ofrecía a sus clientes. Con ellas, todo eran ventajas: total confidencialidad, total exención fiscal y sus portadores no pagaban jamás las compras que efectuaban con ellas. Lo que venía siendo en toda regla una tarjeta en negro, de ahí su nombre. No figuraban en ningún respaldo contable y solo la cúpula directiva del banco sabía de su existencia.

Todas las tarjetas implicadas en el presunto fraude se habían emitido a nombre de la propia caja y se habían justificado como gastos de órganos de gobierno para las que utilizaban los consejeros y como tratamiento administrativo para los altos cargos. De esta manera, con estos epígrafes las operaciones quedaban completamente camufladas en los registros oficiales de la entidad.

 

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Jose Manuel Vargas

Me llamo José Manuel, soy de Jerez de la Frontera pero en la actualidad vivo en Narón (A Coruña). Licenciado en Filología Hispánica, he... Ver perfil ›

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