El conflicto de Ucrania: problemas con el gas y el petróleo ruso

Ucrania

En las últimas horas estamos todos pendientes de las noticias que nos llegan desde la península de Crimea en Ucrania. La situación es bastante tensa ante el temor de un posible conflicto. Como no podía ser de otra manera, la economía empieza a sufrir las primeras consecuencias, los primeros “daños colaterales”, y ayer mismo el precio del petróleo de la OPEP cotizó a 107,8 dólares, el más alto en lo que llevamos del 2014.

Evidentemente las consecuencias no pueden ser otras que la situación que se vive en Ucrania estos días. A ello se le une el temor a que un posible conflicto afecte al tráfico de gas y petróleo ruso. Hay que tener en cuenta que las exportaciones de energía rusa son enormes. Rusia envía cada día más de siete millones de barriles de petróleo a los diferentes mercados mundiales. Una posible reducción o supresión de esta energía conllevaría un impacto devastador en la economía mundial.

Para Rusia el comercio del petróleo y en menor medida el gas natural supone el 70% de sus ingresos anuales en exportación. En este punto están en estos momentos debatiendo los principales líderes europeos. ¿Es conveniente sancionar a Rusia por sus aventuras en Ucrania incluyendo en dichas sanciones al petróleo y el gas? Sería algo que no beneficiaría económicamente a nadie en absoluto.

Los expertos y analistas financieros aún están convencidos de que el aumento de los precios del petróleo será algo temporal, fruto de la situación. Aseguran que lo último que quiere en estos momentos Rusia es provocar la animadversión de Europa. Cualquier corte de suministro de gas o petróleo podría ser contraproducente.

El gas natural es un apartado ligeramente diferente. Europa recibe alrededor del 25% de su gas natural desde Rusia. Ese gas se destina a producir electricidad, calefacción para los hogares y para la fabricación de fertilizantes y cemento en las grandes fábricas. A diferencia del petróleo, que puede ser transportado en barcos a diferentes partes del mundo, el gas se lleva a través de una serie de tuberías que son fijas.

Y el problema es que muchas de esas tuberías que llevan el gas natural de Rusia a Europa pasan por Ucrania. ¿Puede volver a ocurrir entonces que los rusos, ante el no apoyo de Europa, cierren el grifo y no envíen gas a Europa? Europa en estos momentos tiene grandes reservas, pero a ciencia cierta no se sabe ahora mismo hasta qué punto puede llegar el conflicto. En estas diatribas se hallan ahora mismo los líderes mundiales.

Imagen – Jns

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