El cierre de concesionarios de coches agravará la crisis social en EE.UU.

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Chrysler anunció hace algunos días que cortaba sus lazos con 789 de sus concesionarios, un cuarto de su red actual, mientras que General Motors anunció que planea separarse de 2.400 revendedores, 1.100 de elles antes de fines de 2010.

Esta brutal reestructuración dejará en el paro a decenas de miles de asalariados, con un impacto social mucho más profundo que la reforma de sus plantas.

Si calculamos medio centenar de empleados por concesión, implicaría hasta 150.000 empleos suprimidos, el equivalente a 0,2 puntos porcentual de la tasa de desempleo.

Sin embargo, los planes de reestructuración de GM y Chrysler prevén apenas 47.000 y 3.000 empleos suprimidos este año.

Según explicó David Cole, presidente del Centro de Investigaciones sobre Automotores, el mayor efecto del anunciado cierre de concesionarios es que “pone el tema de la industria automotriz ante la mirada de todo el país”. Es decir que la crisis ya no está localizada sólo en algunos Estados de la vieja industria del Medio Oeste, donde se concentran las plantas de los constructores estadounidenses.

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