El auge de Londres, rencillas en Gran Bretaña

Londres

Mientras que el Gobierno británico pregona insistentemente la recuperación del país tras la crisis financiera y su condición de ser una de las economías con mayor crecimiento del mundo, la realidad esconde una brecha en el país cada vez mayor: la que existe entre el auge de Londres contra el malestar de otras grandes ciudades como Manchester o Birmingham, que siguen sin encontrar su sitio en este nuevo siglo.

Si nos atenemos a estos últimos años, la economía de la capital londinense ha crecido casi el doble de rápido que el resto del país, debido en gran parte a la inversión extranjera. Londres atrae a casi todo el empleo que entra en Gran Bretaña, algo de lo que no pueden presumir el resto de grandes urbes. Sin ir más lejos, la economía británica es la más dependiente de una única área urbana, en este caso Londres, entre las naciones más industrializadas del mundo.

Este desequilibrio económico preocupa notablemente al Gobierno británico, aunque quieran vender otra realidad. ¿Porqué si no entonces se han planteado como algo fundamental la construcción de una red ferroviaria de alta velocidad para conectar Londres con Birmingham, Manchester y Leeds? El principal objetivo es ayudar a estas ciudades del norte a que puedan convertirse en alternativas viables a Londres.

Londres y el resto de ciudades que forman parte de la región del sur de Gran Bretaña representan casi el 40% de la producción económica del Reino Unido. Algunos políticos y economistas locales han llegado a insinuar, en broma evidentemente, que Londres podría crear su propia ciudad – estado dentro del país, algo así como sucede con el Vaticano pero a gran escala.

¿Qué supone este desequilibrio económico? Pues sencillamente que los salarios en Londres sean mucho más altos que en otros lugares de Gran Bretaña. El año pasado un londinense medio ganaba un 51% por encima de la media nacional. La brecha es aún mayor en el mercado de la vivienda. Los precios de las casas en las zonas más caras de Londres son ahora 25 veces más altos que las casas más baratas de Gran Bretaña (en el 2007 era solo de diez veces más).

Los defensores de Londres aseguran que esta situación tampoco es tan alarmante, ya que las inversiones en la capital benefician a Gran Bretaña en su conjunto. De no ser así los inversores se marcharían a Nueva York, Tokio o cualquier otro lugar del mundo. Lo cierto es que, en resumidas cuentas, no es oro todo lo que reluce en Gran Bretaña. Las rencillas y las envidias locales, como vemos, están a la orden del día.

Imagen – World Visits

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