Cuando una idea se transforma en negocio

Cuántas veces oímos casos de emprendedores en los que su vida ha cambiado drásticamente cuando abandonaron su trabajo fijo para desarrollar una idea que siempre tuvieron en mente. O cuando se conocen estupendos relatos de éxitos económicos trabajando en lo uno siempre quiso hacer. Hay innumerables ejemplos de este tipo, pero antes de conocer estos excelentes negocios, siempre hubo una idea que en algún momento debieron pensar, desarrollar y aplicar.

Pues bien, aquí os vamos a detener, porque es frecuente que se os vaya la vida pensando constantemente sobre la “gran idea” que deseamos transformarla en negocio, pero en la mayor cantidad de de los casos eso queda abandonado sólo en un deseo.

Para que podamos iniciar nuestra idea y transformarla en negocio, lo primero que debemos hacer es entender que no podremos abandonar nuestro empleo fijo hasta tanto no encaminemos nuestro emprendimiento. Deberemos contar durante un tiempo de un sueldo de ese trabajo fijo, iniciar nuestro emprendimiento, dividir los tiempos en cada uno (sin descuidar ninguno) y comandar ambas actividades.

Esta transición tendrá la extensión necesaria como para que cada emprendedor sepa darse cuenta cuál es el momento indicado para abandor su empleo y dedicarse íntegramente a su nuevo negocio, ese que tendrá como núcleo su idea y por el que lo hará el resto de su vida.

Generalmente, las transiciones entre quien abandona su empleo fijo y pasa a depender de su nuevo negocio, suelen ser confusas pues uno siempre temerá que su idea no prospere, no reciba más dinero de su ex empresa, y quede prácticamente sin ingresos, por eso la importancia se saber comandar ambos negocios hasta obtener la seguridad necesaria para dejar un empleo.

Todos los casos de éxito que uno escucha, debieron transitar esa etapa. Sólo se deberá contar con paciencia, tenacidad y optimismo.

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