Créditos para invertir: ¿en qué consisten?

Créditos para la inversión: una solución a las pérdidas en bolsaPara invertir en cualquiera de los mercados financieros, tanto en plazas nacionales como en el extranjero,  no hay otro requisito que disponer del capital necesario e indispensable para realizar las operaciones. A partir de esta realidad, se le sumarán otros aspectos de no menos importancia, pero que pueden solventarse más fácilmente. Por una parte, contar con el aprendizaje necesario para desarrollar las órdenes de compra con mayor éxito. Y por otro, disponer de la paciencia necesaria, por si las cosas no salen como inicialmente habías planeado. A partir de estas características, no hay más obligaciones para el buen inversor.

Centrándonos solamente en el aspecto monetario de la inversión, seguramente habrás escuchado a alguien de tu entorno, constatar que no puede invertir porque no dispone de ningún ahorro para plasmar su anhelado deseo para rentabilizar su patrimonio. Y tampoco serán pocos, los que pillados por sus (desafortunadas) compras, no pueden venderlas al estar muy alejadas de los precios por este movimiento. Y por tanto, realizar nuevas transacciones en los mercados de renta variable, fundamentalmente para recuperar las pérdidas acumuladas. No en vano, serán una buena parte de los pequeños y medianos inversores que tienen problemas para financiar su entrada en los mercados bursátiles.

Para evitar que estas cosas sucedan, y aunque es algo habitual, algunas entidades bancarias se han decantado por ofrecer a sus clientes unas vías de financiación muy especiales, y hasta originales en cuanto a la naturaleza de su destino. No son otras, que los préstamos destinados a la inversión, y que han sido acometidos por un ramillete de entidades financieras para vendérselos a sus principales clientes, especialmente los más sensibles para desarrollar estas operaciones.

Desde esta perspectiva, estos préstamos tan peculiares pueden tener un doble destino, y no exentos de interés para los destinatarios. Por una parte para disponer de la liquidez necesaria, sin que tengan que venderse las inversiones (bolsa, fondos de inversión, y hasta otros productos financieros), como consecuencia de una mala operación que conlleve a que las pérdidas se instalen en la cartera de inversión de los demandantes de este producto para la financiación. Y por otra, para disponer del efectivo necesario para desarrollar las órdenes de compra, sin depender del saldo de tu cuenta corriente.

No malvender tus inversiones

Si estás en perdidas en bolsa, un crédito podrá ayudar a mantener la liquidezUno de los escenarios más comunes que tienen estos clientes, y en el que puedes estar también inmerso, es que tu cartera de valores se encuentra con minusvalías, y no puedas (o debas) vender sus valores bajo los precios actuales que marquen los mercados financieros. Ya que se formalizarían con saldo negativo en el balance final, que en algunos casos podrían ser muy agudos, incluso con graves pérdidas en el patrimonio invertido.

Para que no tengas que hacer ventas, totales o parciales, en estos escenarios tan negativos, se han implantado esta clase de crédito. Muy útiles para evitar estas situaciones, y que te permitirán con total seguridad seguir con los valores contratados, mientras consigues dotarte de la suficiente liquidez como para afrontar los gastos más necesarios en tu vida diaria (recibos domésticos, el colegio de los niños, el alquiler de tu casa, etc.).

Además, podrás obtener un incremento en los plazos para cerrar la operación, mientras tratas que la cotización de los precios de tus acciones suban en los próximos meses, o incluso años. Y al menos alcancen sus precios de compra, para venderlos definitivamente y dedicarte a otras operaciones, bien en los mercados bursátiles, o quizás en otros alternativos.

Liquidez para realizar las operaciones

Tanto los compradores como los vendedores pueden solicitar un crédito para la inversiónEl otro escenario que se te presenta, no es otro que cuando no dispones del importe suficiente como para acometer la operación bursátil. Es algo muy habitual entre los inversores minoristas, como es tu caso, y que o bien no puedes desarrollarla, o necesitarán de una vía de financiación para formalizar tu toma de posiciones en los mercados financieros.

Estos créditos tan específicos lograrán que consigas tu anhelado objetivo, pero a cambio de pagar unos intereses todos los meses, que probablemente lastren tu inversión. No en vano, tendrás que considerar si merece realmente la pena contratar estos productos bancarios, y en que escenarios serán más ventajosos para tus intereses como ahorrador. Porque para rentabilizar su concesión, no habrá más solución que ampliar el rendimiento que saques a la orden de bolsa. Necesitarás mayores ganancias sin quieres amortizar con éxito el préstamo.

Ahora llega el momento de valorar si te compensa demandar uno de los créditos habilitados para la inversión. Será determinante el tipo de interés que te apliquen en estos momentos, y también si conlleva comisiones u otros gastos en su mantenimiento o gestión. Y por último, que puedas amortizarlo en un plazo razonable, que te ayude a cumplir con las expectativas creadas para solucionar tus problemas en la inversión.

Préstamos que conceden los bancos

La oferta que genera el sector bancario es aún insuficiente, y se limita a unas pocas propuestas muy puntuales que ha dispuesto algunas entidades de crédito. No obstante, siempre tendrás el recurso de contratar un préstamo más genérico para afrontar estas situaciones (personal, para el consumo…), que sí que están presentes en los planteamientos comerciales que vienen desarrollando todos los bancos. Siempre bajo una oferta muy potente, en el que puedes encontrarte con toda clase de créditos, sin excepción, y hasta de diversa naturaleza.

Desde luego que los créditos destinados para la inversión no te ofrecen unas condiciones de contratación especialmente benévolas, sino que son muy parecidas a la de otras propuestas de financiación. Tan solo que dispones de unos períodos para su devolución que estén adaptados a las necesidades que puedas presentar en cada momento. Pero poco más.

Como consecuencia de estas características, la oferta de los bancos se reduce a una par de propuestas, que eso sí, pueden ayudarte para salir de más de un apuro. Y que serán convenientes que las analices para dictaminar si será favorables o no su formalización. Solamente tú podrás indicar el camino que deberás tomar en esta ocasión.  Y respetando tus intereses como pequeño inversor.

Uno de los préstamos que puedes encontrarte en el mercado bancario es el Préstamo Inversión que ofrece Bankia para estas ocasiones tan especiales. No se trata de un modelo de financiación estático, sino al contrario, podrás elegir entre un tipo de interés fijo u otro variable, en función de tus intereses, y también como deseas canalizar la operación bancaria. Además, puedes ampliar su amortización con un sistema de cuotas mensuales que pueden ser de hasta 14 al año. Te ayudará, con toda seguridad, para pagar menos todos los años, aunque el coste de la operación será siempre el mismo.

No es la única propuesta que tienes ante ti, sino que Deutsche Bank te ha preparado otra alternativa bajo estas mismas características. Y que atiende a la misma denominación, como es Préstamo para la Inversión. Está confeccionado bajo un tipo de interés más competitivo que en los restantes créditos, para que puedas formalizar la operación con mayores garantías. Y en cualquier caso, contando con un plazo de amortización más extenso, en función del vencimiento de tu inversión, y que puede alcanzar un máximo de 10 años.

Otras entidades, por el contrario, se centran más en proporcionar a sus clientes otras alternativas de financiación menos específicas, y que se comercializan como Créditos de Garantías para las Inversiones. Y que también tienen una finalidad muy concreta, que no es otra que evitar que malvendas tus posiciones en renta variable. Se rigen bajo unas condiciones muy parecidas a las anteriores propuestas, y sin apenas diferencia en la cláusula que tendrás que firmar si aceptas estas sugerencias.

Siete consejos ante su contratación

las estrategias de los inversores ante la concesión de uno de estos créditosSi te decantas por alguna de las fuentes de financiación habilitadas por el sistema bancario, será altamente aconsejable que medites una serie de claves muy útiles para saber si la operación te será rentable. Y especialmente si te conviene firmar el contrato, y bajo qué condiciones. Solamente de esta manera podrás optimizar tus intereses, evitando sorpresas para nada positivas.

La formalización de alguno de estos créditos solamente la tendrás que desarrollar cuando te compense con las plusvalías generadas a través de tu inversión. Y para lo cual deberás hacer muchos números y comprobar la efectividad de la medida.

  • Tu selección en el préstamo deberá in enfocada a un producto que presente un tipo de interés más competitivo, y por supuesto exento de comisiones u otros gastos en su gestión (estudio, apertura, cancelación anticipada, etc.).
  • Deberás de pedir solamente el importe necesario para cubrir estas operaciones, sin excederte de los máximos que te ofrecerán desde el tu entidad bancaria.
  • Es conveniente que estudies la oferta de financiación por parte de los bancos, porque seguramente detectes alguna propuesta desarrollada con mejores condiciones, y especialmente con intereses más bajos.
  • Si te decantas por alguno de estos préstamos, asegúrate que podrás hacer efectivo sus pagos, o al menos, que no caerás en un nivel de endeudamiento que tu bolsillo no pueda soportar a medio y largo plazo.
  • Si tienes concedido otros préstamos (o hipotecas) no será una buena solución realizar esta demanda. A no ser que dispongas de unos ingresos mensuales lo suficientemente altos como para responder de la operación.
  • Intenta agotar otras alternativas para buscar la financiación, preferentemente entre amigos y familiares, para que te sea más rentable su devolución. O incluso con el adelanto de varias nóminas, sin interés alguno.
  • Trata por todos los medios de buscar un plazo de devolución lo más corto posible, ya que no sabes lo que podrá ocurrirte el día de mañana (desempleo, enfermedad, etc.).

 

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