Consecuencias económicas de la independencia de Escocia

Escocia

Los inversores están vendiendo a toda prisa las reservas de libras esterlinas antes de que Escocia vote por su independencia o no de Gran Bretaña el próximo 18 de septiembre. Si vence el sí, se pondría fin a una unión de 307 años con Inglaterra, algo que probablemente tendría consecuencias a largo plazo para la economía, los bancos, la moneda y la industria. Pero, ¿podría también tener efectos para el resto de Europa lo que se decida en el país escocés en las próximas horas?

Lo cierto es que uno de los líos se centra en la incertidumbre que supone qué moneda utilizaría Escocia en caso de que triunfara la independencia y, sobre todo, el impacto que supondría la complicada separación económica de Gran Bretaña. Los defensores de la independencia quieren seguir usando la libra esterlina, pero los legisladores de Gran Bretaña ya han asegurado que no estarían dispuestos a compartirla. Incluso, en el caso de que finalmente aceptaran, las normas presupuestarias serían más duras para Escocia.

El líder nacionalista escocés, Alex Salmond, se ha negado a esbozar un plan B, aunque ha insinuado que Escocia seguiría usando la libra sin permiso de Gran Bretaña. Otra opción sería la creación de una nueva moneda, algo que está por verse, e incluso la entrada de Escocia en el euro, algo que se antoja tal vez más complicado.

Otro de los debates de estos últimos meses en Escocia es el tema de la deuda. Si Escocia decide independizarse, tendría que pagar a Gran Bretaña una deuda de 130.000 millones de libras, lo que equivale aproximadamente al 10% del total de la deuda pública del Reino Unido. Los partidarios de la independencia aseguran que están dispuestos a pagar y confían en que Escocia pueda manejar su deuda con más facilidad una vez que se asienten en su nueva condición independiente.

Sin embargo, la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor’s ya ha advertido que la economía de Escocia sería mucho menos resistente a las posibles crisis futuras, debido a su mayor dependencia de ingresos volátiles como el petróleo y el gas.

Precisamente, Gran Bretaña es el mayor productor de petróleo de la Unión Europea, y cerca del 90% de este petróleo proviene de las áreas que quieren una Escocia independiente. Es posible que Reino Unido solicite una parte de la producción y las reservas actuales, lo que ha traído consigo grandes divisiones, ya que el crudo es uno de los pilares fundamentales del futuro de la economía escocesa.

Lo cierto es que el próximo día 18 podemos asistir a un momento histórico tanto en Gran Bretaña como en Europa. Habrá que estar atento al impacto que genera en los mercados el triunfo o no de la independencia escocesa.

 

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