Compartir el dolor, compartir la ganancia

Definitivamente sabemos que en el mundo Islámico las costumbres creencias e ideologías son del todo diferentes a las de occidente, de hecho son esas diferencias las que han logrado que en muchos casos veamos el mundo muy diferente a lo que ellos ven.

Así lo demuestran al menos personajes de las finanzas como el jeque Jaled al Faqih miembro de la Organización de Contabilidad y Auditorias de las Instituciones Financieras Islámicas (AAOIFI).

Es que al parecer no se ha visto hasta el sol de hoy un banco islámico que haya quebrado y es justamente por la diferencia de coneptos en el negocio entre oriente y occidente, para Jaled:

“El capitalismo tiene un error estructural. No hay límites. Los riesgos son tan variables que al final el negocio es una pura apuesta. Eso no ocurre en las finanzas islámicas. Por eso no se conoce el caso de ningún banco islámico que haya quebrado”

Y todo esto viene a que los bancos islámicos creen en una premisa muy simple “Compartir el dolor, compartir la ganancia” cuando un cliente invierte en un banco, este no recibe dinero por pago de intereses (de echo e Corán lo prohíbe) sino que el banco busca la mejor forma de invertir ese dinero en diferentes proyectos y con ello comparte ganancias o perdidas con el inversos (ahorrista).

Y es justamente esta diferencia notable la que ha provocado que los bancos islámicos se estén convirtiendo en receptores de inversores occidentales que han huido en los últimos años de la banca tradicional occidental, independientemente de las creencias e ideologías.

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