China y Japón, sus conflictos económicos

China y Japon

Políticamente hablando, China y Japón no se parecen prácticamente en nada. Tan solo les une la política económica con la que ambos pretenden hacer frente a la creciente deuda y al progresivo envejecimiento de la población. Si en China sus principales dirigentes están tratando de dirigir la economía hacia un mayor consumo interno y el auge del sector servicios, en Japón se lucha contra años de deflación y un crecimiento económico muy, muy lento.

En estos momentos China y Japón son la segunda y tercera economías del mundo, solo por detrás de Estados Unidos. A pesar de todo ambas se encuentran en un estado de nerviosismo. Algo tienen que hacer para cambiar. En China las estadísticas muestran que la economía creció un 7,4% anual en el primer trimestre del 2014, por debajo del 7,7% del último trimestre del 2013. En Japón no van las cosas mejor.

En el país nipón las condiciones financieras no presentan unas perspectivas muy optimistas. Cada vez hay una mayor desaceleración en el gasto de los consumidores, que se acrecentará cuando entre en vigor a principios de mayo el próximo impuesto sobre las ventas de las pequeñas y medianas empresas. Tanto Pekín como Tokio se enfrentan ahora a la necesidad de convertir sus negocios en más eficientes y competitivos.

No es suficiente con bajar los tipos de interés para estimular el crecimiento económico. Los problemas son mucho más profundos y estructurales. En China los principales líderes políticos se han comprometido a luchar contra la corrupción y la degradación del medio ambiente. El Gobierno ya ha emitido la primera señal de que no siempre va a rescatar a las inversiones fallidas.

A diferencia de China, el problema de Japón es el rápido envejecimiento de su población y la gran cantidad de leyes laborales restrictivas que aún siguen vigentes en el país. Muchas empresas han tirado por la borda algunas de ellas, casos de Sony, Toyota y Nissan, y han logrado un pequeño crecimiento. Tanto es así que Toyota anunció la semana pasada que iba a subir los salarios de sus trabajadores por primera vez desde el 2008.

En Japón y en China queda mucho trabajo por hacer. Muchas grandes empresas de ambos países andan cautelosas ante el devenir de los acontecimientos económicos de los próximos meses. Los inversores se mantienen escépticos de cara al futuro. Algunos apuntan que esta situación puede durar incluso dos o tres años. 

Te puede interesar

Escribe un comentario